Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de diciembre de 2010

Hoy es el "Día de los Inocentes".

El día en el que mi desconfianza para con el género humano alcanza niveles más altos que los normales (ya rechacé dos invitaciones a almuerzos, una entrevista de trabajo y hasta una llamada de una chica para “ir a tomar algo”… ¡jah, se creen que soy tonto!)

El día en que pienso que todas las flores tiran agua, todos los apretones de manos son eléctricos y todas las latas tienen serpientes arresortadas en su interior.

Pero, por sobre todo, es el día en que tengo la velada esperanza de que alguien salga de atrás de un arbusto y me diga "¡Era una jodiiiita! Todo lo que pasó hasta ahora en tu vida fue una gran broma pesada. Obviamente, con algunos retazos de cosas buenas para mantenerte lo suficientemente alejado del suicidio, pero no tan lejos como para que deje ser divertido. Te pido disculpas si no la pasaste del todo bien, ¡pero no te imaginás como nos matamos de risa!".

¡Hasta el año que viene! me tomo vacaciones (de escribir, probablemente siga subiendo boludeces) por un tiempito.
Espero mi existencia siga siendo lo suficientemente patética para que todos ustedes rían cada semana.

Odio mi vida.

¡Jaja se la creyeron! ¡Qué la inocencia les valga!
¿Qué? Ah… mi vida sí apesta, y sí paro hasta el año que viene… el tema es que en realidad no me jode tanto.

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Noche de paz y de amor? ¡Jah!

¡Llegaron nuevamente las fiestas!
Alegría para algunos, depresión para otros… mosquitos, ensalada rusa, calor y esta lista para todos.


10 clásicas promesas de fin de año…
… y por qué es una mala idea hacerlas.

- Prometemos empezar a cuidarnos con las comidas…
… justo cuando tenemos la heladera llena de vitel toné y lechón con chimichurri.

- Nos mentalizamos para solo tomar un poquito con la comida y una copita para brindar a las doce…
… nos despiertan al día siguiente a las 3 de la tarde y la resaca se siente como un rompe-portones en el cerebro.

- Tratamos de ser cuidadosos con nuestros gastos…
… en el momento del año equivalente a que toda tu familia y amigos cumplan años el mismo día.

- Nos convencemos de que vamos a empezar a hacer ejercicio…
… en la época del año en que te empapas en sudor hasta cuando te cepillas los dientes.

- Intentamos ser mejores novios/as o esposos/as…
… una semana antes de ir a ver culos/al bañero en zunga, en la playa.

- Juramos que vamos a ser menos hipócritas y más sinceros…
… después de decirles a nuestros nenes que un gordo de barba blanca entrega regalos en todo el mundo.

- Intentamos tener buenos pensamientos…
… para después violar con la mirada a la nueva novia que trajo el tío.

- Nos mentalizamos en empezar el año siendo más responsables…
… mientras encendemos una mini bomba ilegal para volar un pedazo de vereda.

- Decidimos ser más sencillos…
… mientras insultamos por lo bajo a nuestros tacaños familiares por los regalos pedorros que recibimos.

- Prometemos que este año que viene sí vamos a visitar más a la abuela…
… si “visitar más” significa “pagar la cuota del geriátrico relativamente a tiempo”.

martes, 14 de diciembre de 2010

Malísima buena onda

Las mujeres no son todas iguales. De hecho son muy diferentes entre si y, a veces, hasta diferentes de lo que ellas mismas eran unos días atrás.

Por eso, no son “todas locas”, sino que tenés a : “la que te llama cada 15 minutos para ver que estás haciendo”, “la que se hace la feminista pero si no la dejas subir primero al colectivo te asesina con la mirada”, “la que se pinta la cara de celeste y blanco para el mundial y después te putea cuatro años porque miras futbol” y una larga lista de etcéteras en donde se encuentra el que, en mi opinión, es el tipo más peligroso de mujer con el que uno puede encontrarse:

La que no sabés si “es” buena onda o “tiene” onda con vos.

Te la encontrás en una fiesta y es ella la que te viene a saludar. Hablas con ella y se ríe de tus chistes, es copada y no te pone cara de “me estás empezando a molestar, ¿por qué no vas a hablar un rato con tus amigos?”.

Ahí nuestro radar empieza a mandar señales del tipo: “¡Uia! Che, pero, ¿hay onda?” y uno se empieza a hacer la cabeza, indeciso de encarar pero sintiendo que no puede dejar pasar la oportunidad. Inmediatamente cambiamos nuestro discurso tímido para empezar a tratar de lograr algo con ella, ¡y ella sigue buena onda!

La fiesta continua y ella parece no notar lo ridículo que somos haciéndonos los bananas, mientras nuestro radar grita que hoy es nuestra noche y tal vez ya no necesitemos la tonelada de porno que almacenamos en nuestras computadoras.
(No sean muy exigentes con el radar. Por lo general está cubierto por una capa de algodón y otra de jean; no es fácil ser certero trabajando a oscuras).

Vale la pena hacer una aclaración: no estamos hablando de la clásica histérica o de la “calienta pavas”, esta chica es realmente muy buena onda. Su único problema es que no nota que con eso nos está derritiendo el cerebro.

Finalmente pueden pasar dos cosas horribles: o la encaras y te comes una cortada de cara épica o no la encaras y te auto-flagelas con eso por un tiempo.

En mi caso, para tirarme a la pileta tengo que asegurarme que haya agua (más de 32° de temperatura, un bañero mirando y tener mi salvavidas de patito en la cintura), así que por lo general me quedo en el molde y me salvo del garrón, pero he visto a demasiados amigos estrellarse contra un “no, pará, no te confundas” para tenerle más miedo a “la que no sabés si es buena onda o tiene onda con vos” que a “la que te llama gritando a las 3 AM desde la puerta de tu casa un día de tormenta para decirte que te extraña”

martes, 7 de diciembre de 2010

"Descanso"

Las vacaciones son un momento para relajar. Para olvidar nuestro trabajo, las corridas, el estudio, el stress y no sé cuantas otras cosas más que vivimos día a día para juntar la suficiente plata para después relajarnos 15 días al año.

En teoría, suponen despejarse de todo y tirarse a no hacer nada…
… siempre y cuando hayamos tenido tiempo para prepararlas.


15 preocupaciones que me generan las vacaciones:

- Empecé a hacer averiguaciones hace 15 días (para irme la segunda de febrero) y aun la gente del hostel no me responde los e-mails. Los llamo por teléfono y me dicen que al día siguiente me pasan la información.
- Aunque hice los trámites del pasaporte con tiempo, aun no me llega y se corre el rumor de que por “faltante de papel” pueden llegar a tardar hasta 6 meses. Esto voy a decirle al tipo de la frontera: “disculpe, a mi me encantaría mostrarle el pasaporte, pero no tenían plata para la resma”.
- Tengo que meter un plan de un mes y medio de vacaciones… en 15 días.
- Tengo que llevar abrigo por más que haga 35 grados a las 11 de la noche, porque seguro en el micro el aire acondicionado me congela y llego a destino no solo contracturado, sino también con dolor de garganta.
- Se me ocurrió la brillante idea de hacer una caminata de 5 días durante la temporada de lluvias.
- No tengo carpa.
- Ni bolsa de dormir.
- No sé que valija usar: la que no tiene lugar ni para mi cepillo de dientes o la que me hicieron mierda en el viaje anterior y puede abrirse dejando todas mis pertenencias desperdigadas en la bodega del micro.
- Me voy a quedar dormido, pasarme de destino y voy a amanecer 7 pueblos más adelante del que voy.
- Probablemente me siente al lado de un nene que considere mi remera el mejor pañuelo a su alcance o de una vieja que me habla sobre lo mala que es su nuera.
- Es casi seguro que la película del micro apeste, sea repetida o, si está buena, no se vea desde mi asiento.
- Al llegar al hostel seguro me olvidé de pagar el “impuesto al tipo que llega con dolor de garganta” o algo así y tengo que poner unos pesos más.
- El hostel NUNCA es igual a las fotos.
- Por alguna razón desconocida, siempre comparto el cuarto con la persona que más ronca en 3 kilómetros a la redonda y/o con la que decide levantarse a las 8 AM para llegar primero a la cocina a no “perderse el desayuno” y tropieza con todo lo que haya en el cuarto.
- Seguro me voy a olvidar el bronceador, el cepillo de dientes o todos los calzoncillos, por lo que voy a tener que salir corriendo y pagar el triple para tener una versión pedorra del item dejado prolijamente sobre mi cama, en mi hogar.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Piratas varios

Recursos Piratas. Piratas Humanos.

El mercado laboral se moderniza y el mundo del atraco no podía ser menos. Los grandes piratas del mundo se unieron y crearon “Calavera en la Bandera Inc.” (a partir de ahora mencionado como La Empresa)… donde básicamente transformaron la piratería en una empresa con fin de lucro y logran así robar hasta a sus propios empleados.

Este es un ejemplo del contrato laboral:

CONTRATO LABORAL ENTRE PIRATA Y LA EMPRESA

- El pillaje será fomentado y celebrado, permitiendo al pirata innovar técnicas que, de ser utilizadas en horario laboral (Lun. a Dom. de 0.00 a 24.00), el "know how" pasará a ser parte de La Empresa.

- Se permitirá al pirata un motín de 15 días al año, de acuerdo con la ley de derecho laboral pirata #64884

- La Empresa proveerá una ración de ron al día, rebajado con agua como se entrega en el barco del Almirante “McDonald”

- Si el pirata aun tiene sed, está la mayoría del tiempo rodeado de agua. Si el agua tiene sal, no se preocupe, no vamos a cobrarla.

- Todo lo que se pueda tragar y no te mate en menos de 5 horas será considerado comida. El valor nutricional del mismo se medirá de la siguiente manera: ¿Te saca las ganas de comer por un rato –aunque sea por generación de atroces dolores de estómago-? Entonces es muy bueno.

- A partir del grado de Almirante, el pirata podrá tener un animal de compañía. A la hora de elegir, por favor tener en cuenta la indiscreción de los loros, la falta de higiene de los monos, la seriedad en barcos de los perros, el gran sabor de las gallinas y la alta practicidad de los animales imaginarios.

- Al igual que con la comida, lo que no te mate en menos de 5 horas no será considerado enfermedad. De esa forma, lo que sí sea considerado enfermedad libera a La Empresa de tener que mandar médico.

- Patas de palo, garfios y ojos de vidrio no serán cubiertos por La Empresa, pero la misma permitirá al pirata utilizar la madera, el vidrio o el metal conseguido en los atracos (siempre y cuando no sea de valor).

- La empresa proveerá un parche al año que deberá ser remplazado por el pirata en caso de extravío, rotura o robo por parte de otro pirata más rápido y/o previsor.

- En caso de querer cesar su contrato con La Empresa, el pirata deberá mandar un telegrama de renuncia a la misma y ser muy rápido nadando o corriendo, de acuerdo a donde se encuentre al momento de dar la noticia.
Ilustaciones: JuanPerro




martes, 19 de octubre de 2010

No le veo la gracia...

Ayer leí una nota interesantísima sobre un tipo de unos treinta y pico de años que se llama Justin Bieber (igual que la estrella pop adolescente) y sobre todos los problemas que eso le trae: lo llaman a cualquier hora, le mandan toneladas de cartas y hasta lo borraron de Facebook porque pensaron que estaba tratando de robarle la identidad al niño con vos de niña y canciones pedorras.

Justamente la semana pasada estaba hablando con una amiga del mismo tema. Ella mencionaba que tiene una compañera de trabajo… digamos… fea. Bastante fea. Y que, para sumar problemas a su poco estética vida, se llama como una actriz mundialmente famosa por lo buena que está. No me preguntes que películas hizo porque no tengo idea, pero la vi millones de veces.

Es una desgracia.
Podés llegar a pensar que, que tu nombre sea homónimo del de un famoso puede servirte para romper el hielo en una charla, para causar una buena impresión o para sacarle una sonrisa a alguien… pero no. Al contrario.

Imaginen esto:

Vas a una entrevista de trabajo. Te rompiste el lomo estudiando y sos… digamos… astrofísico. Revisan tus estudios y tu experiencia y están más que conformes con vos. Pero tu nombre les hace ruido.
“Perdone, acá dice que se llama Stephen Hawking”
“Sí”
“¿Cómo el tipo con más de 10 títulos, teoría revolucionarias y que probablemente sea el científico actual más famoso del planeta?”
“Ejem… s-sí”
“¿Y usted solo tiene 3 doctorados?”
Espero te guste ser profesor de matemáticas de secundario por el resto de tu vida.

Escribís, ponele, un blog. Y sos relativamente bueno. Están por sacar tu libro de cuentos cortos y cuando te piden que les des tu nombre real, porque “El cuidador del laberinto” no les parece muy serio, les decís: “Mi nombre real es Jorge”.
“Ajá… ¿Jorge qué?”
“Borges”.
Lo lamento, pero a partir de ese momento, tus cuentos son una porquería.

Estás en una fiesta, te acercás a una chica y cuando te pregunta tu nombre le decís: “Brad Pitt”; y sonreís haciéndote el banana. Listo, fuiste.
No solo vas a tener que mostrarle tu documento para que te crea (arrancás con el pie izquierdo y encima va a ver tu foto carnet), sino que a partir de ese momento es como si tuvieses a Brad Pitt parado al lado toda la fiesta. La mina te va a ver y se va a imaginar al rubio de El Club de la Pelea y, lo quieras o no, va a hacer la comparación. Buena suerte a partir de ahí.
Siempre dicen que hay que pararse al lado de alguien más feo que vos, para que, por comparación, parezcas fachero. Ok, este es el caso opuesto… multiplicado por un millón.

Llamarse como un famoso es una carga pesadísima. Básicamente tenés que recorrer el mismo camino que recorremos todos, pero con el contratiempo de que alguien ya lo hizo antes que vos. Y mejor.

¿Seguís queriendo ponerle Jesús a tu nene?

martes, 5 de octubre de 2010

El niño abstemio

El domingo cumplí años (siéntanse libres de mandar regalos) y además del existencialismo que aparece por esas fechas (que fue rápida y literalmente ahogado en una botella de vodka de 8 pesos), me di cuenta que la inmadurez de la que adolezco habitualmente no solo se manifiesta en beber un litro de bebida blanca que vale como dos paquetes de fideos, sino en que aun hay una “cosa de grande” que no me gusta.

Explico un poco:

Cuando era un niño odiaba a los Beatles, a la cerveza, al jamón crudo y al queso roquefort. Me parecían aburridos, amarga, feo u oloroso, según el caso. Sin embargo, a mis padres les gustaban todas esas cosas. Hice la asociación simple que permitía mi corta edad y, para mí, esas cosas pasaron a ser cosas “de grande”.
Con el tiempo, y en beneficio a la escritura de este artículo, esas cosas me empezaron a agradar. Otra vez asociación sencilla (esta vez generada por la ingesta de Quilmes), pum, soy grande. El hecho de que tengo que trabajar para vivir o que tengo más pelo que Pie Grande solo fueron confirmaciones. Yo era grande porque me gustaban esas cosas.

Sin embargo hay algo que no me termina de cerrar. Algo que por más que ya tenga casi 10 años de aportes no me deja sentirme adulto. Algo que mis amigos y mis familiares disfrutan visiblemente y que en mi caso solo es considerado un líquido desagradable.

El vino.

No hay caso, probé miles de veces el carmín brebaje pero sigue sin gustarme. Lo tomé en cumpleaños, en citas, con la familia algún que otro domingo… pero no.
En las fiestas me siento un poco excluido cuando hablan de taninos o de varietales. Y trato de zafar diciendo que no tomo porque me parece de snob… por lo menos hasta que mis amigos me recuerdan que compraron el vino en el Eki.

Hasta viajé a Mendoza. Me tomé un micro a la tierra del sol y del buen vino (cuando el avión estaba más barato… mi vida es así, gente, un esfuerzo tras otro para hacerlos reír) para ver si el “buen vino” de su slogan era diferente de los que probé acá. Era igual.
En un curso aprendí a distinguir que atrás de ese gusto horrendo, puedo sentir un poco de gusto a frutos rojos, a ahumado o a roble (como si saborear humo o chupar un tablón fuera una delicatessen que uno reserva para ocasiones especiales) pero aun así no aprendí a querer el plasma divino.

No es fácil para mí. Sentir que no puedo completar la transformación a la vida adulta, caminar por la calle sintiéndome mitad hombre mitad niño… y con el constante miedo de que Horacio Guarany me encuentre y me cague a golpes por desagradecido de la vida.

martes, 21 de septiembre de 2010

Bancate ese defecto

(siguiendo un poco con el tema de la semana pasada)

Viernes, reunión de amigos. Cada vez que hay alcohol de por medio pueden pasarme dos cosas: o (me creo que) soy el alma de la fiesta o me pongo reflexivo (y llorón).
La semana pasada mi pregunta fue la misma que me hago acá casi todas las semanas: “¿Por qué nadie me da bola?”
Entre las jodas de mis amigos sobre mi dudosa heterosexualidad, una de las chicas dijo una infame frase que no es la primera vez que escucho.

"Tu problema es que sos justo lo que las chicas quieren"

Luego de unos minutos de silencio en los que no sabía si reírmele en la cara, ponerme a llorar, pegarle una piña, intentar darle un beso o contarle (con los dedos de la mano de un carnicero imprudente) las conquistas femeninas en mi haber, me enteré que con eso quiso decir que soy un pibe que no da repulsión mirar, bueno y atento y que, llegado el caso, no teme a comprometerse con una relación. En teoría, eso asusta un poco a las chicas.

¡Pensé que eso es justamente lo que querían!

Es como que yo a una chica le diga:

- Tu problema es que sonreís y hacés que todas las chicas que conocí parezcan pequineses durmiendo la siesta.
- Tu problema es que me imagino con vos, viendo una película estúpida, tirado en el sillón, en un día de lluvia.
- Tu problema es que me haces reír demasiado.
- Tu problema es que sos fiel, inteligente y cariñosa.
- Tu problema es que usas poco maquillaje y las zapatillas te quedan mejor que los tacos.
- Tu problema es que tenés las tetas tirando a grandes, paradas y me entran casi perfectamente en las manos aunque sobresale un poquitito por todos lados.
- Tu problema es que sos la única chica que considera el punto anterior divertido y no ofensivo ni demasiado detallado.
- Tu problema es que pensás que soy interesante.
- Tu problema es que aguantás mis boludeces y te gustan las mismas bandas pedorras, programas de televisión incomprensibles y libros raros que a mi.

Supongo que mi amiga parte de razón tiene. Si conociese a una chica así, tampoco pasaría nada entre nosotros.
Más que nada porque no me animaría ni a hablarle. Muy probablemente solo balbucearía incoherencias y ella (porque es súper buena) se transformaría en mi (puaj) amiga y me cuidaría pensando que tengo algún tipo de retraso, como si estuviésemos en la película romántica más cliché del mundo, pero sin que ella se de cuenta que me ama al final.

martes, 14 de septiembre de 2010

EL EFECTO VAN HOUTEN

(Hoy no se me ocurrió nada. Pasé una semana de lagunas mentales y cero creatividad, así que les paso algo que escribí hace una pila de años y que espero les guste).


Justo hoy, que Catalina me dijo que le gustan los chicos malos, que me confirmó que anda con un chico malo, que al enterarse que yo sentía algo por ella me respondió: “pero… vos sos mi amigo, mi confidente”… justo hoy dan el episodio de “Los Simpsons” en el que Lisa se enamora de Nelson y Milhouse lo mira por TV.
Suelen pasar ese tipo de cosas. Te peleas con tu novia y todas las canciones de la radio te lo recuerdan. O no le viene y ves embarazadas por toda la calle. O la chica que te gusta te dice que le gustan los chicos malos -después de que hiciste buena letra durante semanas a ver si se te daba- y dan un episodio de “Los Simpsons” en el que el chico malo se queda con la chica que le gusta al perdedor. Cosas así. Pasan todo el tiempo. O, tal vez, en esas situaciones estamos más receptivos a esos detalles que antes no veíamos.

Nunca me cayó bien el pibito de anteojos y pelo azul, pero viendo ese capitulo no pude evitar sentirme identificado. No pude evitar sentirme Milhouse. Tal vez, en este tipo de situaciones, tampoco me caiga bien yo mismo. Mientras lo veía, recordé que es un episodio bastante chistoso. Bueno, es chistoso si uno no fue tácitamente rechazado esa misma tarde.
Le dije que le había tomado cariño los días que estuvo acá, que la extrañaba, que hacía mucho que no la pasaba tan bien. Las mismas estupideces que se dicen siempre, digamos.
¿Qué pasó? Me dijo que el día anterior había estado con un amigo. Con un “amigo con derechos”. ¡Odio los amigos con derechos! Al menos, claro, que yo sea ese amigo. Le pregunté si estaba bien con ese chico. Me dijo que no. Le pregunté por qué estaba con él entonces. Y ahí me respondió lo que ya temía. Esa respuesta estúpida, que nunca me entró en la cabeza, y eso que la escuché muchas, muchísimas veces.
“Me gustan los chicos malos.”

¿Qué carajo significa eso? ¿Por qué les gustan los chicos malos? ¿No les leyeron suficientes libros de príncipes azules como para saber que el héroe de la historia no es malo? ¿Qué, de haber tenido lugar en esta época, las hubiese llamado de nuevo, las hubiese cuidado, les hubiese importado lo que tienen para decir?
Son preguntas que nunca voy a poder responder.

Por lo general escucho respuestas del tipo: “Sí, me gustaría conocer a un príncipe azul, pero esos hombres no existen”. Tal vez sea cierto, pero ir a buscar al otro extremo del catálogo tampoco es una buena solución, ¿no? Es como bañarse con agua helada solo porque la caliente no sale tan caliente como nos gustaría.
No se, no me presten atención. Nunca le presten atención a una persona despechada. No tenemos nada importante para decir. Solo nos lamemos las heridas y tratamos de comprender al mundo en el momento en que más incomprensible e injusto nos parece.

Le pregunté a ella por qué le gustaban los chicos malos. Cuál era la idea de estar con alguien que, de antemano, sabés que no es bueno para vos. Me preparé para recibir la clásica respuesta. Y no me decepcionó. O sí, en realidad:
“Es que no quedan hombres que valgan la pena.”
Escuché tantas veces esa frase que ya perdió todo el sentido. Ya me suena como una respuesta que se da para no tener que explicar el verdadero problema. Es como cuando en el trabajo o en el ascensor te preguntan: “¿Cómo andas?”. Es poco probable que respondas: “Y, mirá, mal. No sabes la cantidad de quilombos que tengo, te cuento…”. No, por lo general decís: “Bien”, o, en casos de enorme depresión puede salir un: “Y, ahí andamos”. Pero nada más allá de eso. Bueno, a eso me suena la clásica respuesta femenina a la pregunta de por qué siempre les atraen los chicos malos. Me suena armada. Me suena a que dicen eso para no ver el verdadero problema. Para que no se les cruce por la cabeza que en realidad su amor propio anda por el piso; o que les gusta recibir ordenes; o es más fácil echarles la culpa a ellos del fracaso de la relación; o que salen con ellos solo porque (creen que) es más fácil despegarse llegado el caso en que sean olvidadas o se estén enamorando.

Le dije que sí quedamos hombres valiosos, pero que jamás los va a encontrar si sigue andando con ese tipo de gente. Me dijo que eso no era cierto, que si alguien se iba a interesar por ella, no le iba a importar que esté con alguien en ese momento. Ahí le respondí que si yo quedaba cautivado por alguien, pero ese alguien estaba con alguien más, no me iba a acercar a serrucharle el piso a una relación preexistente. Tardó en responderme y, finalmente, dijo:
“Entonces a esa persona no le interesaba tanto la relación como pensaba.”

¡Tiene que ser una joda! Había vuelto a dejar bastante en claro que soy YO el que está dentro del ejemplo. Yo quiero estar con ella. Yo quiero que deje a ese pibe. Pero ella, automáticamente, despersonaliza el ejemplo y lo hace vago, intangible. Adicionalmente, ¿no se da cuenta que si un pibe se interesa en ella, pero se lo demuestra metiéndose y destruyendo una relación preexistente, está hablando nuevamente de un chico malo?

“Además,” agregó, “tu eres mi amigo, por eso te cuento estas cosas. Porque eres honesto y me cuidas y me escuchas. Y te quiero mucho”.
Si te cuentan demasiado y encima las escuchás con atención, cagaste. Ya sos su amigo. Su confidente. Supongo que es mi culpa, nunca termino de entender que las mujeres no quieren a los hombres para contarles sus secretos, sus miedos, sus inquietudes. Para eso ya tienen amigas. ¿Por qué, entonces, me empeño en ser el amigo confesor?
Tal vez por eso les gusten los chicos malos. A los chicos malos no les interesa en lo más mínimo lo que ellas tengan para contarles. Entonces, si no pueden ser amigos, están disponibles para otras cosas.
¿No?
No sé, ya les dije que no me prestaran atención.

Esto no se lo he dicho a nadie antes, pero nunca lo he sentido. Creo que estoy enamorada…
¡Ah! Oh, ¿en serio?
… de Nelson.
[…]
¿Te gusta Nelson? ¡Es un crápula y me rompió mi diente permanente!
Pero apuesto a que en el fondo es sensible y tierno, como tú. Podría decir que quiero sacar al Milhouse que hay en Nelson.
¡Pero yo soy todo Milhouse!

El pobre pibito de anteojos y pelo azul estaba sufriendo lo que sufrimos diariamente los tontos que no queremos entender la realidad por más que la tengamos delante de nuestras narices: a las chicas no les interesan los hombres que las cuidan, que recuerdan cuando es su cumpleaños, o que se dan cuenta cuando están mal. Ellas quieren un rebelde sin causa. Alguien que no les preste atención, alguien competitivo, que parezca inalcanzable y que día a día las trate de tal forma que ellas tengan que desahogarse al llegar a casa con alguien tan bueno como para escucharlas y decirles que todo va a salir bien.
Por ejemplo, nosotros.

martes, 10 de agosto de 2010

Viva la vida…

Bueno, basta carajo, ya los divierto bastante.
Les pongo buena música todos los lunes (por cierto, el de ayer es un temazo y nadie dijo nada… mal, muy mal… tengo seguidores amantes del reggaeton) y los hago reír todos los viernes. Bueno… no yo, la gente que hace los chistes que yo subo y traduzco con el sudor de mi frente (buen, no es tan difícil, ¡pero es jodido acordarse!).
Y (casi) todos los martes escribo alguna pavada para hacerlos sonreír.
Hoy no.
Hoy me quiero quejar.





Tengo una rodilla lastimada desde hace dos meses y medio. Me perdi mi primera maratón y parece que tal vez tenga que abandonar el running para siempre..
Mañana veo a un especialista ultra mala onda para que me diga que haga kinesiología (ya hice 20 sesiones) y cuando lo amenace con un bisturí me confiese que en realidad el cartílago está tan deteriorado que me van a tener que mandar cuchillo de nuevo.

¡Yaaayyyy que lindo todo!
¡Nos vemos!

martes, 27 de julio de 2010

Ese no soy yo, no veo la Davis y quiero un chori

La gente que me cae mal en Facebook
(ultima parte, 3X1)


3- El que te etiqueta en fotos en las que no estás

El propósito de etiquetar fotos en Facebook es reírse de lo mal que salió alguien en la última fiesta… y ahora la chica que le gusta va a ver que salió como un boludo y si se des-etiqueta sus amigos lo van a llamar ortiva y superficial (un amigo me contó todo esto).

No es conectarte y ver que alguien te etiquetó en una foto y cuando te vas a fijar es un paisaje, o una imagen de una gorda cayéndose, o una bicicleta que quieren vender. Más burla y menos negocio. Más reírnos “de” y menos “mirá esta foto de una rosa, significa que te re aprecio”. Más “¡no salís con los ojos abiertos ni en una foto, HdP!” y menos “te etiqueté en un dibujo de La Bestia porque sos un tierno por dentro”.


4- El “deportista” exitista

El/La caradura mueve las posaderas solo para ir al dispenser de la oficina a buscar agua para el mate (y no por las propiedades diuréticas del mate, sino porque sino se ahogaría con los biscochitos de grasa), pero viendo su muro en Facebook parecería ser el vicepresidente del Comité Olímpico Argentino.

"¡Vamos, Leonas, que partidazo!” / “Diego, sacalo al galgo y ponelo a Garcé” / “¡Delpo que top spin que pegaste en el 15-40 del 3-2 del tercer set!”
Todo esto, obviamente, cuando al deportista le va bien. Cuando el equipo o persona empieza a fallar, nos pasamos rápidamente al otro deporte que esté de moda y archivamos la camiseta de Ginobili, Leonas, vóley masculino o Messi en el placard.


5- El Vegan mala onda

Aclaremos algo antes para que todo quede entendido (y no me maten a huevazos –de soja- en la calle): Mi filosofía de vida es la siguiente: yo no jodo a nadie y mientras que no me jodas a mí, hacé lo que quieras. ¿Poco comprometido? Tal vez, pero todo bien con todo el mundo.

Por lo que si bien me parece copadísimo que comas lo que come un venado, me molesta que me digas asesino, que te jactes de que sabés bocha de nutrición porque leíste un par de artículos online (por culpa de mi rodilla, yo ya sería traumatólogo), digas que la humanidad va a lograr la paz del mundo cuando la gente deje de comer carne y que declames que como las vacas fueron traídas por europeos, los indios de América no tomaban leche y sin embargo estaban sanos (de hecho, esa me hizo reír mucho… con esa sigan si quieren). Y no me pregunten irónicamente si me gustaría que alguien me conecte un aparato a los pezones que chupe todo el día, porque la respuesta podría no agradarles.

Básicamente, hacé la tuya y yo hago la mía. Ninguno de los dos está rompiendo una ley y no necesito que me digas que todo lo que hago está mal… tengo los suficientes traumas de la niñez para eso.

martes, 20 de julio de 2010

Leyendo @ Elige tu propia desgracia

La gente que me cae mal en Facebook

(Segunda parte)
2- El/La que usa Facebook como si fuera Twitter

Si te tengo en Facebook es solo por alguna de estas 3 razones:

- Sos mi amigo/a y aparte de virtualmente, nos vemos personalmente o hablamos por teléfono.
- Sos conocido/a del barrio, la escuela, el club, algún acontecimiento social o la vida.
- Te quiero dar.

En la primera opción, si hay novedades, ya las sabré/as cuando nos veamos.
En las otras dos, no me interesa que es lo que pasa cada 15 minutos en tu vida.

Como hablábamos la semana pasada, hay cosas que te tenés que guardar para vos. En este caso, por sobre todas las cosas, ¡porque a nadie más le interesan!

No me interesa leer que tenés sueño, o hambre, o frío, o calor, a que hora llegas al trabajo, cuanto te aburre el mismo, que tan malo es tu jefe, cuantas tazas de té llevas tomadas, a donde estás (menos si ponés una @ en vez de un “en”), tampoco quienes son tus mejores amigos/as en todo el mundo, como te dieron los análisis, a donde te vas a ir (o te fuiste) de vacaciones, que vas a ir a ver al cine, que te pareció la película, con quien estás tomando mate un sábado a la tarde, que opinas sobre la farándula local e internacional, o que injusto/genial/ difícil/triste/aburrido/desconcertante te parece algo.

Eso nomás.

martes, 13 de julio de 2010

Te gusta esto

Hacía mucho que no robaba con un post sobre Facebook… así que voy a robar con varios.

Hoy, y durante las próximas semanas:

La gente que me cae mal en Facebook

(Primera parte)
1 - El/la que se hace fan de pelotudeces


Todos tenemos nuestro pequeños “guilty pleasures” o gustos que no nos atreveríamos a contarle a nadie, pero que no podemos evitar amar cofCOFSabrinalabrujaadolescentecofCOOOF, perdón.

Como les decía, a todos nos gusta algo medio tontuelo que nos da vergüenza admitir… ¡y está bien que así sea! Nos libera un poco de las presiones de la vida, de la obligación a la perfección, a madurar a tiempo y en forma infalible y nos dice que, entre otras cosas, no está mal que a los 17 hayas seguido una serie sobre una nena con poderes mágicos...

El problema es cuando las cosas tontuelas se transforman en sendas pelotudeces, cuando son más de una, cuando están a la vista de todos y cuando “todos”, en vez de burlarse, se hacen fan de cosas (por difícil que parezca) aún más boludas.

Si bien ver de que se hizo fan alguien en Facebook sirve para conocer cosas útiles de la persona, mucha gente confunde datos interesantes (“Jessica se ha hecho fan de “me gustan los chirlos en la cola””) con datos estúpidos y/o inútiles como los de estos subgrupos:

a- Gustos que no le interesan a nadie:
Ejemplo: Pirulo se ha hecho fan de “a mi la pizza de anchoas me gusta sin muzza”
Prueba de que Dios se burla de mi: bocha de gente dice “ayyy te re entiendo”… y se hace fan también.

b- Campañas inútiles:
Ejemplo: Pepa se he hecho fan de “juntemos 10000 personas para que Macri renuncie”
Prueba de que Dios se burla de mi: parece que bocha de gente (gente con títulos universitarios) cree que el bigotón chequea el grupo todos los días temblando de miedo y va a renunciar si juntan 10000 personas en Facebook.

c- Romance grasoso:
Ejemplo: Checho se ha hecho fan de “se encuentran un caramelo y un chupetín; el caramelo dice “yo soy el más dulce” y el chupetín le responde “el más dulce del mundo es el que está leyendo esto”” (no es joda, lo leí ayer y casi me largo a llorar)
Prueba de que Dios se burla de mi: funciona.

martes, 6 de julio de 2010

Ai don andersten…

Confirmando la generosidad de estas tierras, la poca necesidad de credenciales validas para conseguir un trabajo y el manotazo de ahogado que puede llegar a dar un padre… un amigo me pidió que sea profesor de inglés de la hija.

Considerando que…

- Nunca estudié un profesorado de inglés ni nada por el estilo.
- Me da pánico cuando tengo que explicar algo.
- Me da una furia asesina cuando explico algo y no me entienden.
- Me deprimo cuando siguen sin entender.
- Mi abuelo siempre me dijo “no escuches música en inglés porque no sabes si te están insultando” (No, no es joda).
- Solo hablo inglés cuando estoy borracho.
- O CREO que hablo inglés cuando estoy borracho. Yo me levanto al día siguiente y tengo amigos extranjeros nuevos en Facebook.
- Por mi culpa la pobre niña se puede llevar la materia.
- Ni siquiera tengo un diccionario Español-Inglés / Inglés-Español en casa.
- Me van a pagar $30 por clase.

… acepté encantado.

Empiezo mañana.
Ya tengo mi botella de vino por si me olvido algún verbo.

Ahora, ¿cuál es el mejor método para enseñar un idioma extranjero?

- ¿Gritar?
- ¿Llorar?
- ¿Amenazarla con matarle al gato?
- ¿Decirle que si no aprueba va a pedir plata en la calle hasta que se muera?
- ¿Comentarle que el papá me dijo que si no aprueba la da en adopción?

No estoy seguro, sé que darle miedo al fracaso tiene mucho que ver.
¿Motivación? ¿Qué es eso? Te dije que no tengo un diccionario. Ai don jab a dicshonari!


- - O - -

“My love life is terrible. The last time I was inside a woman was when I visited the Statue of Liberty.”
Woody Allen

martes, 15 de junio de 2010

No solo duele, también me da vergüenza

El cinismo de Dios no conoce límites. No solo estoy lesionado y no puedo correr, sino que además, cada vez que me lesiono y se me ocurre averiguar un poco sobre el mal que me aqueja averiguo que, además del nombre médico, tiene algún nombre gracioso-humillante.

Justamente al revés que con el famoso “pie de atleta”, que tiene un nombre super cool y en realidad son hongos en los pies, mis lesiones son bastante serias, pero pierden todo impacto al contarlas porque algún chistoso les puso apodos pedorros.

* Mi primera lesión, un dolor fuerte en el costado de ambas rodillas, fue diagnosticada como: Tendinitis de pes anserine. Nombre elegante para llamar a una “Tendinitis de pata de ganso”. Llamada así porque los tendones que tenía inflamados se asemejaban a la pata de ese plumífero animal.

* Tiempo después me empezó a doler la cadera al correr. Me diagnosticaron problemas en los rotadores de cadera y un Espasmo muscular del músculo piramidal… o, en palabras del médico, “una contractura en la cola”.

* Mi más reciente y actual lesión: Bursitis prerrotuliana. Una inflamación en la bursa de la rótula que hace que trotar o a veces hasta mover la rodilla sea doloroso. Fui directamente a Internet con una certeza fatal, pero tratando de convencerme de que “esta no puede ser tan mala; seguro va a ser “bursitis de corredor”, o “inflamación del maratonista”, o algo por el estilo”.
Obviamente no.
A la Bursitis Prerrotuliana se le llama “Mal de las monjas y las amas de casa”. ¿Por qué le pusieron ese nombre? Porque parece que le agarra solo a las personas que están mucho tiempo de rodillas…

… y ponerle “Mal del chory-pete” sería demasiado.

martes, 1 de junio de 2010

Sutil como pasacalle de neón

Conocí una chica.

No les conté antes porque no lo quería quemar. ¿Por qué les cuento ahora? Porque aunque no les haya contado, el tema ya está como el churrasco que me hice ayer (les doy una pista: no quedó “tierno y jugoso”).

Al conocer a la señorita en cuestión, mi comentario para con mis amigos fue: “Tiene buen lomo (sí, sigo diciendo “buen lomo”). Si curtimos, veo que onda”.
(antes de que una feminista recalcitrante me arroje su corpiño en llamas, que se sincere y me responda si ella siempre piensa inmediatamente en matrimonio cuando conoce a alguien)

En fin… curtimos.
Yo me enganché, ella “desapareció”.
Las ironías de la vida son divertidas (para ustedes… feministas recalcitrantes).
El tema, además del clásico “riámonos de Polzúnkov total él está acostumbrado”, que CÓMO “desapareció”.

Todos hemos hecho cosas para borrarnos de las que no estamos orgullosos…

Yo también he:
- dicho que iba a borrar mi cuenta de Facebook porque ya no lo encontraba divertido (y solo elimine/bloqueé a la persona en si).
- mandado un e-mail de vez en cuando para mantener a la persona cerca, pero no tan cerca.
- usado una amiga para que me haga la gamba y mantenga interesada a esa persona en mi.
- dicho que tenía que estudiar para evitar invitaciones no deseadas (desde que dejé la facultad he recibido miradas de desconfianza, pero aun así seguí con esta excusa).
- inventado problemas familiares para evitar otras invitaciones no deseadas (hasta que el tío Tito sí murió realmente. Ese velorio al menos me ahorró una aburrida película de chicas en el cine).

… por lo que, si bien la palabra “karma” solo me suena a algo que se come con curry, debo admitir que con esta muchacha recibí una buena cucharada de mi propia medicina. Eso está fuera de discusión.

Las que me sorprendieron fueron otras actitudes… ya que además de esas actitudes totalmente obvias (si la obviedad fuese un auto, esas serían un Ford Falcon rosa fluo) decidió dejar las sutilezas de lado y pasearse de la mano de un muchacho en frente de mi nariz, acercarse con él a saludarme y cambiar su foto de MSN por una del pibe antes de tener la delicadeza de borrarme y bloquearme del chat.

¿Despistada o una cínica del carajo?

Tal vez pensó que “tengo que entregar un trabajo práctico, por eso, aunque vivamos a 10 cuadras el uno del otro y usemos el mismo medio de transporte casi a la misma hora para ir a laburar, no podemos vernos las próximas tres semanas” no había sido lo suficientemente claro.

martes, 18 de mayo de 2010

No rompás más, Pepe

Eso me pasa por escuchar a mi vieja:
Che, tenés todo el techo de esta habitación destruido… ¿por qué no llamás a un albañil que te arregle un poco y te pinte? (Mamá de Polzúnkov – circa 2006).

Mi madre (que como buena progenitora aplicó la tortura china y cual gota que cae sobre mi cabeza, con el tiempo me carcomió el cerebro) y la humedad (nunca me salió una germinación en el colegio, pero el moho parece crecer súper bien en mis paredes) lograron que, hoy en día, haya un albañil trabajando en la habitación.

Con las siguientes consecuencias:

- Dijo que iba a tener el trabajo terminado en una semana y media. Hasta el momento lleva dos semanas y va por la mitad.
- Me presupuestó unos $1000. Parece que va a ser más cerca de los $1700.
- De los 15 días, el albañil trabajó unos 6. Las veces que faltó fue porque (según el): se cayó de un árbol / lo mordió un perro / comió un guiso en mal estado y le cayó mal / se tomó la vida y está con resaca (al menos es sincero) / los lunes no viene porque tiene que “recuperarse del fin de semana” (a veces es MUY sincero) / no tenía monedas para viajar.
- El otro día llegó y vomitó tres veces antes de agarrar una herramienta. Dice que le cayó mal un pancho que comió. ¿Dónde compra la comida este chabón?… ¿en el Congreso?... (¿entienden? Porque ahí está todo “podrido”… bueh, se ve que no les gusta el humor político). Se fue a su casa sin trabajar.
- Otro día llegó y se fue sin trabajar porque le dolía la vesícula. Al mostrarme parecía que un Alien iba a salir de ahí.
- Le pedí que vaya un médico antes de seguir, para asegurarse que todo está en relativo control.
- Ahora dice que le duele la pierna, entonces (según su médico) puede caminar pero no subir escaleras.
- En consecuencia, está lijando las paredes, pero solo hasta donde le da el brazo.
- El techo está a 3.5 metros de altura.
- Y él mide 1.60.

Así que, mientras día por medio el tipo se toma el día libre, yo hace 15 días duermo en el comedor, en un colchón en el piso, con la ropa encima de las sillas, las camisas colgadas de las paredes y los libros en cajas… a lo refugiado. En cualquier momento espero la visita de la presidenta, las cámaras de TV y un especial llamado “Argentina abraza a Polzúnkov” o algo así.

Capaz ese día el tipo falta para ver alguna de las bandas.

martes, 27 de abril de 2010

Una pavada musical

Análisis de composición, por Polzúnkov.

Por lo general, al repasar blogs de música, los autores se dedican a analizar piezas incunables de rock progresivo, o la fragilidad en la composición de Mozart… bueno, yo les quiero hablar de “La edad del Pavo”, de Chiquititas.
(ACLARACIÓN: les juro que yo no lo veía, mi hermano menor me contó).



En dicha canción, los esclavos de Cris Morena trataban de convencer a chicas regordetas y a chicos con sombra de bigote a lo mexicano ilegal, que entrar en la adolescencia está buenísimo. Que no es una experiencia totalmente traumática que te va a marcar y a dejar neurótico y acomplejado el resto de tu vida adulta.
Y cantaban:

LA EDAD DEL PAVO, QUE LINDA ES…
¿Qué es lo lindo? ¿Qué te salgan granos? ¿Pelos? ¿Los dolores menstruales? ¿Afeitarse? ¿Qué descubras la masturbación y sepas que hay algo MUCHO mejor esperando ahí afuera pero te va a costar bocha conseguirlo? ¿Qué te empiecen a gustar tus compañeras de colegio, pero no te animes a hablarles y te sientas tan confundido que no sabes si hacerte el bueno para ligar un beso o jugarla de chico malo y no darles bola para llamarles la atención?

HACEMOS SIEMPRE TODO AL REVÉS…
Ni chico bueno, ni malo. Yo sonreía como un imbécil y rezaba porque eso funcione.

NOS FALTA ALGO, NOS SOBRA UN POCO…
Lamentablemente los que sobraba era bello facial, acné y hormonas y lo que faltaba era un chamullo, voz gruesa y confianza.

SOLO QUEREMOS SABERLO TODO…
Y probablemente sea una de las épocas de la vida en la que más equivocado estás en todo lo que hacés o decís.

(O capaz que considero eso porque uno siempre odia a la generación anterior y por eso me la agarro con los adolescentes. Probablemente haya un tipo de unos 45 años puteándome por esta boludez que está leyendo).

Finalmente, lo que pienso es que Cris “la eterna-teen” Morena, en su bondad ideó la canción para ayudar a los chicos a atravesar esa etapa de la mejor manera posible.

Por eso, en este humilde espacio, dejo mi idea para un estribillo que, con la misma música, nos ayude a nosotros (¿los jóvenes adultos?) a vivir el día a día.

El alquileeeer, que fácil es de pagar es… solo hay que remarla hasta fin de mes.
Te metieron caño y se llevaron tu billetera... no te hagas problema, no estaba llenaaaa!
Help… se rompió el auto.
Help… no tengo un mango.
Help… se cae mi pelo…
Heeeeeelp…


martes, 20 de abril de 2010

¡Peor que hacerte los cuernitos!

En mi incansable afán por erradicar la maldad en el mundo (o “perder el tiempo con boludeces”, como le dicen mis amigos) he detectado un mal que muchos sospecharon pero nadie se animo a develar por miedo a las consecuencias.

LOS MOZOS SACAN MAL LAS FOTOS A PROPOSITO.

Uno se re-encuentra con sus amigos de la secundaria o lleva a cenar a su chica a un restaurant elegante y luego, para dejar las fotos olvidadas en la PC, facebookearlas o mostrárselas al resto de sus amigos en una aburrida reunión, probando el nivel de paciencia y diplomacia de los mismos, desea retratar el momento.
Ahí es donde el mozo se venga de nuestros pedidos confusos, de nuestra soberbia o de lo ratas que somos habitualmente al dejar propina.

¿Qué hace? Le corta la cabeza a alguno, deja afuera a otro, dice no entender la cámara y saca cualquier cosa… un repertorio de maldades que hacen que nuestra foto no solo sea poco interesante, sino además inentendiblemente pedorra (y no “inentendiblemente pedorra” a lo “soy estudiante de arte y saco una foto en blanco y negro de un gato en una ventana… inenteniblemente pedorra MAL).
Es más… algunos tienen el cinismo de decir “otra más, por si no salió” o “vos, el de la remera verde, acercate un poco más que no salís” y de esa forma quedan exonerados.

El mito de que te escupen la comida es justamente eso, un mito. Ningún mozo se arriesgaría a escupir un plato, a riesgo de ser despedido si el comensal detecta una cantidad de saliva inapropiada en su milanesa a caballo.
No, no… el mozo desea conservar su empleo (sino, no andaría con sutilezas salivales y directamente nos golpearía en la cara), por lo que recurrió a un artilugio sorprendente por su maldad y su fácil capacidad de hacer pasar por un error involuntario.

Y uno, que aun tiene miedo de que el mozo le gargajee los tallarines cuatro quesos, al ver que la foto salió horrible no le dice nada. El tipo se va entonces contento, sabiendo que lo que le dejaste de propina no le alcanza ni para el colectivo, pero que al menos todos se van a mofar de tu foto.
Algunos mozos, estos ya dominadores de la maldad más refinada, si la disposición de la comida es propicia, sacan la foto correctamente centrada e iluminada. Le echas un rápido vistazo y vez que todo está enmarcado a la perfección y te quedás feliz, para después llegar a tu casa y ver, lleno de bronca, que tenés un pedazo gigante de perejil entre los dientes.

martes, 13 de abril de 2010

Este blog trae buena suerte… creo

Otro Martes 13 como tantos que hemos pasado juntos, mis queridos lectores, pero, a su vez, diferente a los anteriores, ya que en esta oportunidad, voy a demostrar que la buena y la mala suerte, son más retorcidas que un calambre en la oreja.

Vos, que evitas todas las situaciones que te dijeron “dan mala suerte”… ¿te va joya?
Usted, que hace todo lo que dicen “da buena suerte”… ¿qué me cuenta?

Exacto. Todo mal.

Eso es simplemente porque nos dijeron las cosas al revés.
Ya sea por maldad, para ser los únicos dueños de la suerte en el mundo; o por despistados, de esos que te confunden derecha con izquierda, los dueños de la posta nos han mantenido alejados de las fuentes de buena fortuna.

Piénsenlo.

- Pisar caca de perro no trae buena suerte. Es un asco.
- En cambio, pasar debajo de una escalera hace que lleguemos más rápido a donde tenemos que ir, evitando el desagradable desvío.
- Tener una pata de conejo solo demuestra que somos insensibles y estamos propensos a que PETA o algún vegan loco nos manche con pintura roja.
- Los gatos negros, en cambio, son bellos animales a los que no hay que arrancarles la pata para ver si tenemos suerte con el Telekino.
- El temita de la herradura directamente me parece ridículo. El día que los caballos tomen el poder (el planeta de los simios es real, solo que le erraron a la especie), no creo que anden con mi zapatilla colgando para buena suerte.
- Brindar con agua me parece de lo más saludable. El que dijo que eso no debe hacerse seguro era un borracho que quería arrancar directamente con el alcohol.
- Tocar madera solo sirve para clavarte una astilla.
- No pasarse la sal en la mano me parece una falta de educación. “Che, ¿me pasas la sal?”. Y el tipo va y te la deja en la mesa. Mala onda.
- Cruzar los dedos no da buena suerte. Da artritis.
- Por otro lado, abrir el paraguas dentro de la casa evita que nos mojemos al salir.
- Tréboles de 4 hojas hay muy pocos. Hay muchos más de 3. ¿Qué significa eso? Que de diez personas solo una va a tener suerte. ¿Pensás que vas a ser vos? Jah, buena suerte.
- Y con respecto a no romper un espejo… ¿te viste realmente en el espejo? Exacto.

Por eso, a partir de ahora hacé todo al revés de lo que tu parapsicóloga te dijo, y vas a ver que las cosas empiezan a salir de maravilla. No me agradezcas, andá… arrancate la pulsera roja, no te toques más la (o el) izquierda/o al escuchar nombrar al Carlo y dejá de hacer los cuernitos cuando ves una víbora.

(si esto no funciona, no me hago responsable por huesos rotos, corazones heridos o sodomizaciones no planeadas. Sos vos que sos yeta. Mal. Una piedra movediza)