martes, 19 de octubre de 2010

No le veo la gracia...

Ayer leí una nota interesantísima sobre un tipo de unos treinta y pico de años que se llama Justin Bieber (igual que la estrella pop adolescente) y sobre todos los problemas que eso le trae: lo llaman a cualquier hora, le mandan toneladas de cartas y hasta lo borraron de Facebook porque pensaron que estaba tratando de robarle la identidad al niño con vos de niña y canciones pedorras.

Justamente la semana pasada estaba hablando con una amiga del mismo tema. Ella mencionaba que tiene una compañera de trabajo… digamos… fea. Bastante fea. Y que, para sumar problemas a su poco estética vida, se llama como una actriz mundialmente famosa por lo buena que está. No me preguntes que películas hizo porque no tengo idea, pero la vi millones de veces.

Es una desgracia.
Podés llegar a pensar que, que tu nombre sea homónimo del de un famoso puede servirte para romper el hielo en una charla, para causar una buena impresión o para sacarle una sonrisa a alguien… pero no. Al contrario.

Imaginen esto:

Vas a una entrevista de trabajo. Te rompiste el lomo estudiando y sos… digamos… astrofísico. Revisan tus estudios y tu experiencia y están más que conformes con vos. Pero tu nombre les hace ruido.
“Perdone, acá dice que se llama Stephen Hawking”
“Sí”
“¿Cómo el tipo con más de 10 títulos, teoría revolucionarias y que probablemente sea el científico actual más famoso del planeta?”
“Ejem… s-sí”
“¿Y usted solo tiene 3 doctorados?”
Espero te guste ser profesor de matemáticas de secundario por el resto de tu vida.

Escribís, ponele, un blog. Y sos relativamente bueno. Están por sacar tu libro de cuentos cortos y cuando te piden que les des tu nombre real, porque “El cuidador del laberinto” no les parece muy serio, les decís: “Mi nombre real es Jorge”.
“Ajá… ¿Jorge qué?”
“Borges”.
Lo lamento, pero a partir de ese momento, tus cuentos son una porquería.

Estás en una fiesta, te acercás a una chica y cuando te pregunta tu nombre le decís: “Brad Pitt”; y sonreís haciéndote el banana. Listo, fuiste.
No solo vas a tener que mostrarle tu documento para que te crea (arrancás con el pie izquierdo y encima va a ver tu foto carnet), sino que a partir de ese momento es como si tuvieses a Brad Pitt parado al lado toda la fiesta. La mina te va a ver y se va a imaginar al rubio de El Club de la Pelea y, lo quieras o no, va a hacer la comparación. Buena suerte a partir de ahí.
Siempre dicen que hay que pararse al lado de alguien más feo que vos, para que, por comparación, parezcas fachero. Ok, este es el caso opuesto… multiplicado por un millón.

Llamarse como un famoso es una carga pesadísima. Básicamente tenés que recorrer el mismo camino que recorremos todos, pero con el contratiempo de que alguien ya lo hizo antes que vos. Y mejor.

¿Seguís queriendo ponerle Jesús a tu nene?

11 comentarios:

Anónimo dijo...

"con una amiga del mismo tema" jajaja
me suena familiar

rengo.Java dijo...

excelenteee

Nati Alabel dijo...

Yo conocí a un Estanislao López. Como el caudillo.

Odios Normales dijo...

Me acabo de acordar de un capítulo de los Simpson donde hay un personaje televisivo que se llama Homero Simpson...

Gurisa dijo...

Bueno... tener un apellido famoso de una estrella... digamos... "erótica" de las pelis argentas de los 70's tampoco ayuda, eh? Siempre corroboran el "sin parentesco" con un desvío de la mirada hacia abajo...

Lola dijo...

preguntaselo a la florencia d la vega original jaja

El Cíclope Catódico dijo...

Bueno, en el caso de que compartas profesión artística, como actriz o escritor... siempre queda la salida del pseudónimo... que para ser mas chick le dicen "nombre artístico"
Conozco a una chica que se puso como nombre artístico uno que cumplia ciertas condiciones: el nombre empezaba por AB y el apellido en A y cuando le pregunte por que se lo había puesto era porque: "en caso de que se pongan los nombres por orden alfabetico, siempre voy a estar entre los primeros nombres"

Otro caso es cuando dos personas con cierta relevancia en diferentes actividades se llaman igual.

Hace unos años, en una feria del libro, el historiador y estudioso del cine Fernando Peña (el que tiene un programa en canal 7 a la noche) presentaba un libro de historia del cine de una proviancia... la cuestion es que cuando fui, note a dos chicas (preadolescentes) al fondo, que cuando lo presentaron y el tipo empezo a hablar sobre el libro, empezaron a cuchichear entre ellas y miraban para todos lados... creo que iban a ver a otro Fernando Peña.. jaja

Ani dijo...

En estos días vino un señor a mi trabajo, que se llama Ricardo Fort... pobre...

Vivi dijo...

JAJAJAJA
Me matàs guacho

Azi Speak English dijo...

ROFL!!!! Excellent one, Gabby! I see the irony of that EVERY single day. hahah


PS- How about an agnostic given a name of the archangel who was the messenger of God? :-p

Gael D'agostino dijo...

Un conocido mío quería ponerle a su hija "Cinthia", hasta hace dos años.

Se apellida Fernández.

Ahora opta por "Luna", "Selene", "Micaela", "Cuatroacero" o "Autopista".