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lunes, 29 de noviembre de 2010

Piratas varios

Recursos Piratas. Piratas Humanos.

El mercado laboral se moderniza y el mundo del atraco no podía ser menos. Los grandes piratas del mundo se unieron y crearon “Calavera en la Bandera Inc.” (a partir de ahora mencionado como La Empresa)… donde básicamente transformaron la piratería en una empresa con fin de lucro y logran así robar hasta a sus propios empleados.

Este es un ejemplo del contrato laboral:

CONTRATO LABORAL ENTRE PIRATA Y LA EMPRESA

- El pillaje será fomentado y celebrado, permitiendo al pirata innovar técnicas que, de ser utilizadas en horario laboral (Lun. a Dom. de 0.00 a 24.00), el "know how" pasará a ser parte de La Empresa.

- Se permitirá al pirata un motín de 15 días al año, de acuerdo con la ley de derecho laboral pirata #64884

- La Empresa proveerá una ración de ron al día, rebajado con agua como se entrega en el barco del Almirante “McDonald”

- Si el pirata aun tiene sed, está la mayoría del tiempo rodeado de agua. Si el agua tiene sal, no se preocupe, no vamos a cobrarla.

- Todo lo que se pueda tragar y no te mate en menos de 5 horas será considerado comida. El valor nutricional del mismo se medirá de la siguiente manera: ¿Te saca las ganas de comer por un rato –aunque sea por generación de atroces dolores de estómago-? Entonces es muy bueno.

- A partir del grado de Almirante, el pirata podrá tener un animal de compañía. A la hora de elegir, por favor tener en cuenta la indiscreción de los loros, la falta de higiene de los monos, la seriedad en barcos de los perros, el gran sabor de las gallinas y la alta practicidad de los animales imaginarios.

- Al igual que con la comida, lo que no te mate en menos de 5 horas no será considerado enfermedad. De esa forma, lo que sí sea considerado enfermedad libera a La Empresa de tener que mandar médico.

- Patas de palo, garfios y ojos de vidrio no serán cubiertos por La Empresa, pero la misma permitirá al pirata utilizar la madera, el vidrio o el metal conseguido en los atracos (siempre y cuando no sea de valor).

- La empresa proveerá un parche al año que deberá ser remplazado por el pirata en caso de extravío, rotura o robo por parte de otro pirata más rápido y/o previsor.

- En caso de querer cesar su contrato con La Empresa, el pirata deberá mandar un telegrama de renuncia a la misma y ser muy rápido nadando o corriendo, de acuerdo a donde se encuentre al momento de dar la noticia.
Ilustaciones: JuanPerro




lunes, 15 de noviembre de 2010

Diario de viaje del capitán Glasgou

(parte 2)

Día 54: Por un momento temí que también se hubiese acabado la carne, pero hoy el cocinero me dijo que pudo encontrar una pieza más. Estaba muy rica y me alegré de probar carne blanca luego de tantos días de dura carne salada y salsa especial.

Día 55: Vittone no aparece por ningún lado.

Día 56: Creo que los hombres están intentando hacer ron con agua, sudor y el queroseno de las lámparas… espero las cosas no se pongan más difíciles.

Día 57: Mi lmpra no prned. N veo. No pueo escrbi d nche así.

Día 58: Por suerte puedo volver a escribir de noche gracias a la luz que da el incendio accidental que generó la confección del ron casero. Parece que ya está terminado. Voy a probar un poco para demostrar a mis hombres que apruebo sus emprendimientos.

Día 64: No recuerdo nada de lo que pasó los últimos días. Aun tengo nauseas y me duele la cabeza. Lo bueno es que el ron sirve como combustible para la lámpara.

Día 65: El timonel aparece inconciente nuevamente. Lo dejamos reposar en la cubierta alejado del ron casero y de los fósforos, ya que temo que si toca fuego esté en llamas durante días. Los hombres tratan de convencerme que sería una buena forma de buscar la costa, aun de noche. Me avergüenza admitir que lo había pensado.

Día 66: Aparece una nota clavada en la puerta de mi camarote. Dice “oh la kosta / oh berdadero rron / oh usté”. Me alegra que los hombres me cuenten entre sus anhelos más preciados, pero me desagrada que hayan clavado la nota con un cuchillo habiendo tantos clavos en el taller del barco. Me apena que de esas tres cosas solo me tengan a mí, ya que hasta el “ron” se acabó y la costa no aparece. Voy a ir a tratar de animarlos y enseñarles un poco de ortografía. Espero que las cosas estén mejor para mañana.



NOTA DEL HISTORIADOR

Esta es la última y única página encontrada del diario del capitán Glasgou. Fue hallada por los exploradores del barco H.B. Tudegraund en un galeón encallado en isla de Pulau Kisar.

Lamentablemente no pudieron dar con el paradero del valiente marino, pero al hacer contacto con los indígenas del lugar, los exploradores vieron que varios de ellos eran bastante más pálidos que el resto. La mayoría de estos tenía garfio y pata de palo y estaban usando piezas del galeón para encender un fuego. Al acercarse, los exploradores escucharon a

estos hombres preguntar a los presuntos habitantes originales del lugar dónde conseguir queroseno y luego intentar explicarles las ventajas del canibalismo.

(Ilustraciones: Juan Perro)

lunes, 8 de noviembre de 2010

Diario de viaje del capitán Glasgou

(parte 1)

Hace unos meses, unos amigos me propusieron participar en la confección de un fanzine… particular: el mismo tenía que ser exclusivamente sobre piratas. Les dije que sí sin dudarlo, para después darme cuenta que no sabía absolutamente nada del tema.
Luego de una micro-reflexión decidí hacer lo que hago siempre: hice que el protagonista fuera un estúpido y lo llené de clichés. ¡Que lo disfruten!

Día 43: Llevamos tres días de retraso y aun no vemos la costa por ningún lado. El ánimo de hierro de mis hombres empieza a flaquear. La fiel compañía de “Vittone”, mi loro parlanchín, me da fuerzas y escribir este diario me mantiene ocupado y en mi camarote.

Día 44: Los hombres empiezan a sospechar que ya pasaron los 40 días estimados para llegar a la costa. Se juntan de a dos para contar los dedos de sus manos y sus pies y hacer el cálculo. Varios hombres con garfio y pata de palo, desesperados, casi tiran abajo mi puerta hasta que les presté mi ábaco.

Día 45: Hoy desaparecieron algunos marineros y dos botes salvavidas. Los hombres estaban molestos porque ahora deben realizar el doble de tareas… pero se alegraron cuando se dieron cuenta que ahora pueden también tomar el doble de ron.

Día 46: Realizar el doble de tareas bajo el efecto del doble de ron no produce los resultados esperados. Nadie canta alegres canciones de mar mientras trabaja. Cuando pedí un poco de mesura con la bebida…me devolvieron el ábaco.

Día 47: La costa sigue sin aparecer en el horizonte. Que nuestro timonel sea también el encargado de las provisiones y el ron no me inspira confianza. Lo veo más gordo que al resto de los hombres y, revisando mis mapas, creo que hoy pasamos dos veces por el mismo punto. Por suerte los marinos están calmados y tambaleantes.

Día 48: Vittone me informa entre graznidos que el timonel está tomando sin parar de una gran botella. Decido dejarlo pasar y permitir a ese capaz hombre realizar su trabajo.

Dia 49: El timonel está inconciente y casi vamos a parar directo a un remolino.

Día 50: Los hombres empiezan a ponerse nerviosos y aunque les diga que no estamos realmente perdidos, sino “geográficamente ignorados”, parece no gustarles los eufemismos. Creo que uno rompió una botella para atacarme, pero, al darse cuenta que aun estaba llena, el resto se abalanzó sobre él y pude recluirme en la seguridad de mi camarote.

Día 51: El cocinero me entregó mi pieza de carne y dijo que le agregó una salsa especial. En ese momento todos rieron. Yo reí también, para demostrar que comparto sus precarias bromas. Creo que tengo la mejor tripulación del mundo. No solo soportan estoicamente que no encontremos la costa, sino que además preparan platos especiales para mí.

Día 52: No me gustó la comida de ayer. Acabo de darme cuenta que no es buena idea que nuestro cocinero sea también el encargado de limpiar los baños.

Día 53: En nuestro humilde barco acaba de desatarse una desgracia más grande que el ataque de un kraken. Se acabó el ron. Llantos y gritos de rabia se mezclan en cubierta. Algunos intentan suicidarse arrojándose por la borda, para volver a subir por la escalerilla, empapados y más molestos. El único que parece alegre es el cocinero, que dice estar ideando un plato extra-especial para mí. Qué amable es.

(continúa la próxima semana)








martes, 5 de octubre de 2010

El niño abstemio

El domingo cumplí años (siéntanse libres de mandar regalos) y además del existencialismo que aparece por esas fechas (que fue rápida y literalmente ahogado en una botella de vodka de 8 pesos), me di cuenta que la inmadurez de la que adolezco habitualmente no solo se manifiesta en beber un litro de bebida blanca que vale como dos paquetes de fideos, sino en que aun hay una “cosa de grande” que no me gusta.

Explico un poco:

Cuando era un niño odiaba a los Beatles, a la cerveza, al jamón crudo y al queso roquefort. Me parecían aburridos, amarga, feo u oloroso, según el caso. Sin embargo, a mis padres les gustaban todas esas cosas. Hice la asociación simple que permitía mi corta edad y, para mí, esas cosas pasaron a ser cosas “de grande”.
Con el tiempo, y en beneficio a la escritura de este artículo, esas cosas me empezaron a agradar. Otra vez asociación sencilla (esta vez generada por la ingesta de Quilmes), pum, soy grande. El hecho de que tengo que trabajar para vivir o que tengo más pelo que Pie Grande solo fueron confirmaciones. Yo era grande porque me gustaban esas cosas.

Sin embargo hay algo que no me termina de cerrar. Algo que por más que ya tenga casi 10 años de aportes no me deja sentirme adulto. Algo que mis amigos y mis familiares disfrutan visiblemente y que en mi caso solo es considerado un líquido desagradable.

El vino.

No hay caso, probé miles de veces el carmín brebaje pero sigue sin gustarme. Lo tomé en cumpleaños, en citas, con la familia algún que otro domingo… pero no.
En las fiestas me siento un poco excluido cuando hablan de taninos o de varietales. Y trato de zafar diciendo que no tomo porque me parece de snob… por lo menos hasta que mis amigos me recuerdan que compraron el vino en el Eki.

Hasta viajé a Mendoza. Me tomé un micro a la tierra del sol y del buen vino (cuando el avión estaba más barato… mi vida es así, gente, un esfuerzo tras otro para hacerlos reír) para ver si el “buen vino” de su slogan era diferente de los que probé acá. Era igual.
En un curso aprendí a distinguir que atrás de ese gusto horrendo, puedo sentir un poco de gusto a frutos rojos, a ahumado o a roble (como si saborear humo o chupar un tablón fuera una delicatessen que uno reserva para ocasiones especiales) pero aun así no aprendí a querer el plasma divino.

No es fácil para mí. Sentir que no puedo completar la transformación a la vida adulta, caminar por la calle sintiéndome mitad hombre mitad niño… y con el constante miedo de que Horacio Guarany me encuentre y me cague a golpes por desagradecido de la vida.

martes, 28 de septiembre de 2010

El señor (y la señora) de los anillos

El sábado tuve un casamiento. Unos amigos de hace años decidieron dar el gran paso y… bueno… seguir haciendo lo que estaban haciendo hasta ahora, pero con un par de papeles firmados y un cura que les dio el Ok.
La verdad que salió todo muy lindo y les deseo una vida de felicidad. Como lo lindo es extenso -y a ustedes no les importa-, pasemos a una lista de cosas (propias algunas y ajenas otras) de…


15 cosas que no hay que hacer en un casamiento:

- Parece ser que el horario que figura en la invitación es solo estimativo y está puesto esperando que llegues tarde. Si encima llegas media hora antes, vas a ayudar a abrir la iglesia. Literalmente.
- Aunque no aparezca el pochoclo antropomorfo del cine recordándotelo, en misa tenés que apagar tu teléfono… sobre todo si cuando te llaman tenes “Pa-panamericano” de ringtone.
- Tampoco te cuelgues de un confesionario para sacar mejores fotos porque al cura no le va a gustar y te lo va a hacer notar en el medio del sermón.
- Si te avisan que la fiesta es fuera de la ciudad y te mandan un mapa por e-mail para que no te pierdas… imprimilo. O bancate llegar media hora tarde y pagar 3 peajes totalmente innecesarios.
- Por más que sea de día y en el medio del campo, no te hagas el piola con la vestimenta porque si TODOS van de traje menos vos, no importa que tan cool sea tu ropa, vas a ser un ridículo igual.
- El “baila como si nadie te estuviese viendo”, deja de resultar cuando todo el mundo te mira y el que filma se pega a vos y el video le sale movido porque se mata de risa.
- Si vas a usar pantalón claro, ojo con las empanadas…
- Llorar con un video de fotos de los novios puede hacerte quedar como un chico bueno y sensible con las chicas de la mesa. Por lo menos hasta cuando termina y decís en voz alta “esta mierda me tiró para abajo MAL”.
- Ser amable con una desconocida es un gran gesto, hasta que la persona en cuestión se te pega y es más pesada que collar de garrafas y más fea que… mmm… otro collar de garrafas.
- Si un nene rompe una copa de jugo, está todo bien, pobrecito. Si vos rompés una de vino, ya todo el mundo piensa que estás borracho.
- El carnaval Carioca no es un recital de Biohazard, sabelo.
- El techo estaba demasiado bajo para revolear a la novia como lo estabas haciendo.
- Sacarse una foto con una banana de cotillón en la boca junto a la abuela del novio no va a ser bien visto por algunos reaccionarios miembros de la familia.
- Debería estar severamente penado por la ley robarse el centro de mesa. El día que alguien dé centros de mesa como souvenirs, es Gardel. O nadie los quiere más.
- Al volver, el mapa no apareció por arte de magia en el auto. Los de la concesión de la autopista, chochos.

martes, 21 de septiembre de 2010

Bancate ese defecto

(siguiendo un poco con el tema de la semana pasada)

Viernes, reunión de amigos. Cada vez que hay alcohol de por medio pueden pasarme dos cosas: o (me creo que) soy el alma de la fiesta o me pongo reflexivo (y llorón).
La semana pasada mi pregunta fue la misma que me hago acá casi todas las semanas: “¿Por qué nadie me da bola?”
Entre las jodas de mis amigos sobre mi dudosa heterosexualidad, una de las chicas dijo una infame frase que no es la primera vez que escucho.

"Tu problema es que sos justo lo que las chicas quieren"

Luego de unos minutos de silencio en los que no sabía si reírmele en la cara, ponerme a llorar, pegarle una piña, intentar darle un beso o contarle (con los dedos de la mano de un carnicero imprudente) las conquistas femeninas en mi haber, me enteré que con eso quiso decir que soy un pibe que no da repulsión mirar, bueno y atento y que, llegado el caso, no teme a comprometerse con una relación. En teoría, eso asusta un poco a las chicas.

¡Pensé que eso es justamente lo que querían!

Es como que yo a una chica le diga:

- Tu problema es que sonreís y hacés que todas las chicas que conocí parezcan pequineses durmiendo la siesta.
- Tu problema es que me imagino con vos, viendo una película estúpida, tirado en el sillón, en un día de lluvia.
- Tu problema es que me haces reír demasiado.
- Tu problema es que sos fiel, inteligente y cariñosa.
- Tu problema es que usas poco maquillaje y las zapatillas te quedan mejor que los tacos.
- Tu problema es que tenés las tetas tirando a grandes, paradas y me entran casi perfectamente en las manos aunque sobresale un poquitito por todos lados.
- Tu problema es que sos la única chica que considera el punto anterior divertido y no ofensivo ni demasiado detallado.
- Tu problema es que pensás que soy interesante.
- Tu problema es que aguantás mis boludeces y te gustan las mismas bandas pedorras, programas de televisión incomprensibles y libros raros que a mi.

Supongo que mi amiga parte de razón tiene. Si conociese a una chica así, tampoco pasaría nada entre nosotros.
Más que nada porque no me animaría ni a hablarle. Muy probablemente solo balbucearía incoherencias y ella (porque es súper buena) se transformaría en mi (puaj) amiga y me cuidaría pensando que tengo algún tipo de retraso, como si estuviésemos en la película romántica más cliché del mundo, pero sin que ella se de cuenta que me ama al final.

martes, 17 de agosto de 2010

Historia de un cojo

Imaginen un pibe alto y súper flaco. Que le gusta leer, mirar televisión y no sale nunca. Pálido, casi transparente; ojeras verdes de monitor de PC y encorvado como un junco que vio algo copado en el piso. Ese era yo.

Un día me empezó a divertir jugar al futbol. Así que me empecé a juntar con mis amigos a patear una pelota. Como me pasé la vida sentado en una silla y esto no es Hollywood, no tenía ninguna habilidad aparente con la de cuero, por lo que me mandaron al arco. Pero si bien esto no es Hollywood, a veces el destino me sonríe, ¡y descubrí que atajaba bastante bien!
Después descubrí que cuando el destino me sonríe en realidad está tomando carrera para cagarse de risa.
Me rompí un menisco (no jugando la final del mundo y sacando una pelota sobre la línea… en un partido irrelevante mientras iba a sacar un lateral). Dolor, cirugía, dolor, rehabilitación, dolor, chau fútbol.

Por un período de tiempo no hice completamente nada. Solo iba a la facultad, a trabajar y a mi casa. Un tiempo después abandoné la facultad (supongo que para caminar menos aun) y todo mi ejercicio consistía en ir del punto A-casa al punto B-trabajo y viceversa a las 9 horas. Estoy seguro que seguí siendo igual de flaco porque el destino me sonríe (así que debo tener lombriz solitaria, o algo así).

Años después, mi hermano me dice de correr una carrera de 10 kilómetros.
Le dije que no inmediatamente. Lo único que me parecía más aburrido de correr una carrera de 10 kilómetros era correr una de 11. No le veía sentido a correr si no era para perseguir un colectivo con asientos vacíos y evitar así tener que ir parado usando las piernas.
Insistió: “¿No te acordás cuanto te gustaba hacer deporte?” Dos cosas se me vinieron a la cabeza: lo que me divertía jugar al futbol y lo que me dolió la rodilla.
Las puse en la balanza y viendo que la rodilla ya no me dolía (y que la mente humana tiene un doctorado en minimizar problemas del pasado) le dije que sí, que iba a correr.

Fue una muy buena experiencia y si bien fue la vez que más cerca estuve de morir, sentí ganas (extrañamente no asociadas al suicidio) de repetirla. Así que la repetí. La repetí. Y la repetí.

Me sorprendió no haberme dado cuenta antes cuanto iba a disfrutar este deporte: Entrenas solo. Corres solo. Al menos que seas de los muy rápidos (yo con una rodilla y media no aspiraba a eso) no competís contra nadie. Y no tenés que despatarrarte por el piso para evitar que una pelota entre en un arco porque sino tus compañeros te linchan con la mente.

Y el tiempo pasó, y me hice más rápido. Y empecé a correr con un entrenador para poder completar una maratón. No podía creer que estaba practicando un deporte –solitario- genial, a punto de encarar la prueba máxima de la disciplina y entrenando a conciencia, libre de dolores…

¡… el destino me sonreía!

Una guardia, dos traumatólogos, un ortopedista, tres kinesiólogos, dos juegos de radiografías, una resonancia magnética y un especialista de rodilla después… aun no se sabe lo que tengo.

martes, 10 de agosto de 2010

Viva la vida…

Bueno, basta carajo, ya los divierto bastante.
Les pongo buena música todos los lunes (por cierto, el de ayer es un temazo y nadie dijo nada… mal, muy mal… tengo seguidores amantes del reggaeton) y los hago reír todos los viernes. Bueno… no yo, la gente que hace los chistes que yo subo y traduzco con el sudor de mi frente (buen, no es tan difícil, ¡pero es jodido acordarse!).
Y (casi) todos los martes escribo alguna pavada para hacerlos sonreír.
Hoy no.
Hoy me quiero quejar.





Tengo una rodilla lastimada desde hace dos meses y medio. Me perdi mi primera maratón y parece que tal vez tenga que abandonar el running para siempre..
Mañana veo a un especialista ultra mala onda para que me diga que haga kinesiología (ya hice 20 sesiones) y cuando lo amenace con un bisturí me confiese que en realidad el cartílago está tan deteriorado que me van a tener que mandar cuchillo de nuevo.

¡Yaaayyyy que lindo todo!
¡Nos vemos!

martes, 6 de julio de 2010

Ai don andersten…

Confirmando la generosidad de estas tierras, la poca necesidad de credenciales validas para conseguir un trabajo y el manotazo de ahogado que puede llegar a dar un padre… un amigo me pidió que sea profesor de inglés de la hija.

Considerando que…

- Nunca estudié un profesorado de inglés ni nada por el estilo.
- Me da pánico cuando tengo que explicar algo.
- Me da una furia asesina cuando explico algo y no me entienden.
- Me deprimo cuando siguen sin entender.
- Mi abuelo siempre me dijo “no escuches música en inglés porque no sabes si te están insultando” (No, no es joda).
- Solo hablo inglés cuando estoy borracho.
- O CREO que hablo inglés cuando estoy borracho. Yo me levanto al día siguiente y tengo amigos extranjeros nuevos en Facebook.
- Por mi culpa la pobre niña se puede llevar la materia.
- Ni siquiera tengo un diccionario Español-Inglés / Inglés-Español en casa.
- Me van a pagar $30 por clase.

… acepté encantado.

Empiezo mañana.
Ya tengo mi botella de vino por si me olvido algún verbo.

Ahora, ¿cuál es el mejor método para enseñar un idioma extranjero?

- ¿Gritar?
- ¿Llorar?
- ¿Amenazarla con matarle al gato?
- ¿Decirle que si no aprueba va a pedir plata en la calle hasta que se muera?
- ¿Comentarle que el papá me dijo que si no aprueba la da en adopción?

No estoy seguro, sé que darle miedo al fracaso tiene mucho que ver.
¿Motivación? ¿Qué es eso? Te dije que no tengo un diccionario. Ai don jab a dicshonari!


- - O - -

“My love life is terrible. The last time I was inside a woman was when I visited the Statue of Liberty.”
Woody Allen

martes, 22 de junio de 2010

Ay, ay , ay , ay... ¡come y no llores!

Jueves 17 de junio de 2010.
Partido México – Francia.


En el espíritu mundialista que me invade (no me interesa tanto el mundial, pero si te permite laburar menos, le damos para adelante), me junte con unos amigos mexicanos y me fui a ver el partido a “La Fábrica del Taco” para divertirme un poco, conocer gente e hinchar por los hermanos latinoamericanos.
(en realidad fui porque había una promoción de “todos los tacos que puedas comer y la cerveza que puedas tomar por $50”)

Mi idea previa de la tarde era más o menos así.
- Llegar y que todos muestren respeto y admiración por el hermano argentino y su selección, que tan bien jugó esa mañana.
- Comer rica comida de otro país.
- Conocer alguna linda mexicana.
- Intercambiar aspectos culturales.
- Y de ahí irme a unas sesiones de kinesiología a curarme la rodilla.

Y terminó siendo así.
- Llegué y nadie me dio bola. Apenas me escucharon hablar, escuché un “en octavos los ponemos como su madre, pinches”. Supongo que nos deseó suerte.
- Se me caían las lágrimas al probar el primer taco con salsa picante. Por lo menos hice reír a varios.
- Las mexicanas que había no me dieron bola. Las argentinas, colombianas y yanquis, tampoco.
- El único aspecto cultural que intercambié fue gritar, luego de que “toda la cerveza que puedas tomar” hiciera su efecto, “hey, falta Don Ramón y estamos todos”. No entiendo por que nadie se mató de risa.
- Finalmente llegué a kinesiología con dolor de pierna y ebrio… y sí, se puede tambalear por dos razones diferentes y no caerse al piso.
Creo, por lo menos en las partes que me acuerdo.

martes, 8 de junio de 2010

No soy de aquí, ni soy de allá

No estoy orgulloso de lo que voy a decir, pero hay cosas que hay que decir en voz alta y compartirlas con el mundo para tratar de sentirse mejor. Entre la larga lista de cosas que me avergüenzan de mí está el hecho de que… (puntos suspensivos para agregar suspenso)…
… vivo en el Gran Buenos Aires.

El Gran Buenos Aires es algo así como si Capital y el Interior tuviesen sexo (salvaje y medio a los golpes, porque no se bancan, pero se histeriquean todo el tiempo… sería el típico empome de novela erótica de “te pego un cachetazo, me pegas un cachetazo, te empujo a la cama, sexo”) y de esa relación sexual saliese un hijo que ninguno de los dos quiere y que junta las peores características de los dos.


20 razones por las que vivir en el Gran Buenos Aires es una porquería.

- Tenemos peor violencia que en Capital.
- Y el “pajueranismo” de la gente del Interior.
- No tenés la joda de Capital. Todos los espectáculos, boliches y bares como la gente te quedan a una hora y algo de viaje.
- Ni la belleza del Interior. Todas las estancias, playas o montañas te quedan mínimo a una hora y algo de viaje.
- Los turistas visitan el Interior y Capital, pero no el Gran Buenos Aires.
- Salvo, tal vez, Tigre… pero no vivo en Tigre.
- Gracias a Policías en Acción, la gente de Capital tiene TERROR de cruzar la General Paz. Te preguntan si se puede dejar el auto en la puerta de tu casa, si hay comisaría en el barrio donde vivís o si al menos una vez por semana te hacen un secuestro express.
- Y la gente del Interior te comenta orgullosa que ellos pueden dejar las puertas sin llave total es todo súper tranquilo.
- En conclusión, mis cumpleaños son más aburridos que mimo manco porque no viene nadie.
- Nos separa de los lugares copados del Interior, una masa de campo plano y aburrido donde no hay nada.
- Nos separa de Capital una autopista donde se mata gente todos los días y un pequeño río donde si te caes te dan súper poderes (TumorMan te llamarían).
- Si podés llegar a un lugar con un solo colectivo ya sos afortunado.
- Los taxis no te quieren llevar hasta tu casa.
- Y si lo hacen, andá hipotecando la casa para pagar.
- No me han contratado en una empresa porque como soy “de provincia, seguro hay problemas con los transportes y llegas tarde todos los días”.
- A su favor… el tipo tenía razón.
- Es imposible vivir a más de 20 cuadras de un edificio tomado, una comisaría corrupta o la casa de alguien que los vecinos piensan es un violador de menores.
- Tu nene de 8 años ya tiene más educación formal que el intendente de tu partido.
- Te inflás el pecho para decir que en tu barrio pusieron un McDonalds o un Shopping, para convertirte inmediatamente en la burla general.
- Nadie nos banca ni nos incluye. Somos llamados “porteños” por la gente del Interior. Y “gente del Interior” por los porteños.

martes, 1 de junio de 2010

Sutil como pasacalle de neón

Conocí una chica.

No les conté antes porque no lo quería quemar. ¿Por qué les cuento ahora? Porque aunque no les haya contado, el tema ya está como el churrasco que me hice ayer (les doy una pista: no quedó “tierno y jugoso”).

Al conocer a la señorita en cuestión, mi comentario para con mis amigos fue: “Tiene buen lomo (sí, sigo diciendo “buen lomo”). Si curtimos, veo que onda”.
(antes de que una feminista recalcitrante me arroje su corpiño en llamas, que se sincere y me responda si ella siempre piensa inmediatamente en matrimonio cuando conoce a alguien)

En fin… curtimos.
Yo me enganché, ella “desapareció”.
Las ironías de la vida son divertidas (para ustedes… feministas recalcitrantes).
El tema, además del clásico “riámonos de Polzúnkov total él está acostumbrado”, que CÓMO “desapareció”.

Todos hemos hecho cosas para borrarnos de las que no estamos orgullosos…

Yo también he:
- dicho que iba a borrar mi cuenta de Facebook porque ya no lo encontraba divertido (y solo elimine/bloqueé a la persona en si).
- mandado un e-mail de vez en cuando para mantener a la persona cerca, pero no tan cerca.
- usado una amiga para que me haga la gamba y mantenga interesada a esa persona en mi.
- dicho que tenía que estudiar para evitar invitaciones no deseadas (desde que dejé la facultad he recibido miradas de desconfianza, pero aun así seguí con esta excusa).
- inventado problemas familiares para evitar otras invitaciones no deseadas (hasta que el tío Tito sí murió realmente. Ese velorio al menos me ahorró una aburrida película de chicas en el cine).

… por lo que, si bien la palabra “karma” solo me suena a algo que se come con curry, debo admitir que con esta muchacha recibí una buena cucharada de mi propia medicina. Eso está fuera de discusión.

Las que me sorprendieron fueron otras actitudes… ya que además de esas actitudes totalmente obvias (si la obviedad fuese un auto, esas serían un Ford Falcon rosa fluo) decidió dejar las sutilezas de lado y pasearse de la mano de un muchacho en frente de mi nariz, acercarse con él a saludarme y cambiar su foto de MSN por una del pibe antes de tener la delicadeza de borrarme y bloquearme del chat.

¿Despistada o una cínica del carajo?

Tal vez pensó que “tengo que entregar un trabajo práctico, por eso, aunque vivamos a 10 cuadras el uno del otro y usemos el mismo medio de transporte casi a la misma hora para ir a laburar, no podemos vernos las próximas tres semanas” no había sido lo suficientemente claro.

martes, 18 de mayo de 2010

No rompás más, Pepe

Eso me pasa por escuchar a mi vieja:
Che, tenés todo el techo de esta habitación destruido… ¿por qué no llamás a un albañil que te arregle un poco y te pinte? (Mamá de Polzúnkov – circa 2006).

Mi madre (que como buena progenitora aplicó la tortura china y cual gota que cae sobre mi cabeza, con el tiempo me carcomió el cerebro) y la humedad (nunca me salió una germinación en el colegio, pero el moho parece crecer súper bien en mis paredes) lograron que, hoy en día, haya un albañil trabajando en la habitación.

Con las siguientes consecuencias:

- Dijo que iba a tener el trabajo terminado en una semana y media. Hasta el momento lleva dos semanas y va por la mitad.
- Me presupuestó unos $1000. Parece que va a ser más cerca de los $1700.
- De los 15 días, el albañil trabajó unos 6. Las veces que faltó fue porque (según el): se cayó de un árbol / lo mordió un perro / comió un guiso en mal estado y le cayó mal / se tomó la vida y está con resaca (al menos es sincero) / los lunes no viene porque tiene que “recuperarse del fin de semana” (a veces es MUY sincero) / no tenía monedas para viajar.
- El otro día llegó y vomitó tres veces antes de agarrar una herramienta. Dice que le cayó mal un pancho que comió. ¿Dónde compra la comida este chabón?… ¿en el Congreso?... (¿entienden? Porque ahí está todo “podrido”… bueh, se ve que no les gusta el humor político). Se fue a su casa sin trabajar.
- Otro día llegó y se fue sin trabajar porque le dolía la vesícula. Al mostrarme parecía que un Alien iba a salir de ahí.
- Le pedí que vaya un médico antes de seguir, para asegurarse que todo está en relativo control.
- Ahora dice que le duele la pierna, entonces (según su médico) puede caminar pero no subir escaleras.
- En consecuencia, está lijando las paredes, pero solo hasta donde le da el brazo.
- El techo está a 3.5 metros de altura.
- Y él mide 1.60.

Así que, mientras día por medio el tipo se toma el día libre, yo hace 15 días duermo en el comedor, en un colchón en el piso, con la ropa encima de las sillas, las camisas colgadas de las paredes y los libros en cajas… a lo refugiado. En cualquier momento espero la visita de la presidenta, las cámaras de TV y un especial llamado “Argentina abraza a Polzúnkov” o algo así.

Capaz ese día el tipo falta para ver alguna de las bandas.

lunes, 1 de marzo de 2010

Los 40 principales... de un viaje accidentado.

- La idea era volar a Bariloche, llegar y tomar un micro hasta Esquel.
- Ahorrando así tiempo y plata.
- En realidad fue: me tomé un avión hasta Bariloche, llegué de madrugada, cerraron el aeropuerto y la terminal de micros estaba cerrada.
- Esperé 7 horas cagado de sueño y de frío en una estación de servicio y recién ahí me tomé un micro a Esquel.
- Mi apodo debería ser “el rey de la logística”.
- Claro que intenté entrar a un bar a hacer tiempo, pero no me dejaban pasar con la valija.
- A menos que pagara una mini fortuna por dejarla en el “guardarropa”.
- El “guardarropa” era “el otro lado de la barra".
- En el avión, una nenita de la hilera de al lado vomitó.
- Mientras lo hacía, la pasajera de su derecha le sacaba fotos.
- Sí, de verdad.
- Mi amigo se subió al avión con una remera de Lost y (supongo que eran) varios fans de la serie lo miraron con cara de pocos amigos.
- Llovió todo el viaje.



- Me re cagué de frío.
- ¡Pero mal, eh!
- Me propuse ir hasta la municipalidad para proponer como slogan para el pueblo: “Esquel, la ciudad con peor clima del puto mundo”.




(la Municipalidad... linda. Las nubes... no tan lindas)

- Cuando junté el valor, salió el sol.
- Cuando me encariñé con el sol, se largó a llover.
- Y así todas las vacaciones.
- Sol, lluvia, sol, lluvia.
- Eso sí… siempre con frío.
- El hostel estaba bueno, pero la puerta de la pieza no se podía cerrar.




(siempre a puertas abiertas)

- Y para que en las duchas salga agua caliente tenías que dejar abiertas las dos canillas de los lavatorios.
- Mientras que afuera, en el hall, había un cartel exhortando a cuidar el agua.
- En el hostel me conocían como “el corredor”.
- Lo cual me hizo sentir bien porque quedé re atleta.
- Y mal porque nadie se aprendió mi nombre.
- Vi el Superbowl con dos yanquies tomando cerveza y comiendo nachos.
- Si esa no es una vacación nacional y popular no sé que es.
- Pagué $80 para subirme a un tren de hace cien años, que iba a paso de hombre, que no era a vapor como me habían dicho y que se frenó una hora en el medio de la nada.
- Acá vivo esa experiencia a diario y por solo $1.



("¡No aguanto más esta excursión... yo me tiro del tren!")

- Me tomé una lancha por dos horas para ver un alerce de 2500 años.
- No voy a bardear acá porque esa excursión fue genial.





- Y me hizo llegar a la conclusión de que el día que sea Guardaparques (puede ser, ¿por qué no?) voy a impedir que participen de la excursión nenes menores a 16 años.
- Corrí una media maratón dentro de un parque nacional.
- Teóricamente el recorrido fue a través de paisajes hermosos.


(algo así... supongo)


- Yo solo trataba de no desmayarme.
- Me ligué una medalla artesanal muy bonita.




- Pero cuando llegué al hostel recibí la pregunta que el 99% de los corredores odiamos…
- “¿Ganaste?”

lunes, 22 de febrero de 2010

Música Master #11

Una linda banda, haciendo un tema de una banda de la puta madre.

PEARL JAM – I believe in miracles




Oh, y a fines de la semana pasada, una foto de mis chuecas piernas fue tapa del blog deportivo (y de fotografía y de música y de buena onda) mundorunning.
Si les copa hacer deporte (o mirarlo por TV), las chicas lindas, los chicos lindos, la fotografía o la música… peguensé una vuelta.


Photobucket

lunes, 15 de febrero de 2010

Me voy corriendo... jo jooo jo (actualización):

La cerveza muy rica, el clima una mierda, el parque nacional hermoso, el hostel divertido y la carrera… de lujo. 1 hora, 41 minutos, 14 segundos.

lunes, 4 de enero de 2010

En el 2009

- Subí 94 posts a este blog
- Creo que ninguno pasó las 20 firmas
- 36 T.G.I.F.´s
- A 4 chistes por post, son unos 144 chistes.
- Me gané en USA 12 pares de medias.
- Vi unos 15 recitales.
- Repetí como 10 veces a Massacre, así que vi unas 6 bandas.
- Leí unos 30 libros.
- El que más me gustó fue “Good Omens” (de Terry Pratchett y Neil Gaiman)
- El que menos me gustó fue “Viaje al fin de la noche” (de Louis-Ferdinand Céline)
- Agregué 123 amigos al facebook
- Agregué 4 amigos reales a mi vida
- No me puse de novio
- Escuché muchas bandas nuevas
- Las que más me gustaron son “Athlete” y “Royal Treatment Plant”
- Pensé en renunciar a mi trabajo unas 35 veces
- Pensé en que me gusta ganar dinero unas 36 veces
- Corrí 1025 Kilómetros.
- A un promedio de 5:30 minutos X Km, corrí durante casi 94 horas.
- Corrí 9 carreras
- No gané ninguna
- Gasté unos $2000 en running (zapatillas, indumentaria, inscripción a carreras)
- Lo cual me da un promedio de $1.95 por cada kilómetro que corrí.
- Dios…

¡Ya vuelvo con algún post interesante, eh!
Nos vemos…

martes, 8 de diciembre de 2009

… supera la ficción

Esta es una historia real

¿Vieron que una película, cuando te ponen el “basado en una historia real”, siempre es más interesante?
Onda que si en la peli llegan a la tierra millones de extraterrestres y los autos vuelan y Gabriel Schultz no es un dolor de ingle, no te impresiona demasiado y hasta te divertís, porque sabés que es completamente ficticia; pero si la peli está “basada en un caso real” y te muestran una sombra que PODRÍA ser un fantasma ya te morís del miedo y la impresión.
¿No les pasa?
A mi me pasa. Así que, con la maravillosa empatía que me caracteriza, asumo que a todos ustedes también… impresiónense entonces con la siguiente historia que aconteció hace un tiempo y que demuestra que me re meto en personaje cuando escribo sobre ser un loser.

Chateando desde mí casa, un sábado, con un profesor de un curso que estoy tomando. Llamémosle… Romeo.
Terminé de sacarme unas dudas sobre la materia y, ya hablando de temas triviales: fútbol, películas, el inquietante cisma de la sociedad argentina debido a la irregular distribución de la riqueza, etcétera, decidí sacarme una duda personal con él, ya que tengo relativa confianza con el hombre y sé que sabe todo lo que pasa en el aula.

P: Che, Romeo, perdoname que te pregunte esto, sé que no tiene nada que ver, pero… ¿sabés si (una compañera del curso, llamémosle…) Julieta tiene novio? Intenté hablar un par de veces con ella, pero no tuve mucha suerte.
R: …
P: ¿Romeo?
(2 minutos después)
P: ¿Profesor?
(2 minutos después)
P: ¿Todo bien?
(1 minuto después)
R: Mirá, no sé como decirte esto… pero estamos saliendo hace unos meses.
P: ¿Quiénes? (carita de MSN que levanta una ceja. Yo la llamo “carita ¿de qué estás hablando, Willis?”)
R: Julieta y yo…
P: Daaaale… (carita sacando la lengua) ¿De verdad?
R: De verdad.
P: Ahhh… (carita con la boca tipo S acostada)
(estaba como loco; no sé por qué, pero no podía dejar de poner caritas pelotudas)
R: Bueno, después de este momento incómodo, te dejo. Nos vemos el lunes. Abrazo.
P: Abrazo…

Obviamente, la semana siguiente no fue particularmente cómoda. Pero después, todo empezó a ir mejor. Si con “ir mejor” uno quiere decir “resignarse a que las relaciones sociales no son mi fuerte”. Ahora ya no me pongo nervioso cuando hablo con ella y, con respecto a Romeo, sé que voy a ligar una buena nota (jamás me animaría a extorsionar al tipo, pero de vez en cuando le pongo cara seria y espero que se piense que lo estoy amenazando).

A lo que me refería en la introducción, con esto de que si sabés que es ficción no reaccionás de la misma manera que si es una historia verdadera, es que si ves en una comedia romántica la escena que aconteció en mi computadora, te matás de risa.
En la vida real es una bosta.

martes, 17 de noviembre de 2009

A Antonini no le pasaba… (parte 2)

(…continúa de la semana pasada)

Cuando me enteré que iba a recibir paquetes del exterior me puse muy contento.

En mi ignorancia, supuse que el tema funcionaba de la siguiente manera:
El remitente le paga al correo por enviar un paquete, el correo lo trae a tu país (a lo sumo lo escanean a ver si trae una bomba, ántrax, un DVD de Paulina Rubio o algún otro producto nocivo) y a los días lo tenés en la puerta de tu casa.

Grave error.

Funciona así:
el remitente le paga al correo por enviar un paquete, se cobran tasas de embarque, se realizan controles de seguridad, el paquete visita más países de los que participan en una olimpíada, en cada uno de ellos se aplican tasas y se realiza un control de seguridad, llega acá, más tasas de embarque, más controles de seguridad, la aduana te manda una notificación a tu casa, tenés que irte hasta Retiro, en horario laboral, sacar un número, esperar, esperar más, te llama un encargado, les das el papelito, te da otro número, volves a esperar, te llama un tipo de guardapolvo (¿para qué el guardapolvo? No creo que atiendan pacientes o pinten al óleo ahí adentro) te trata para el orto, te roba y te da tu paquete.

Cuando recibí las medias por el concurso literario (sí, te me mandaron medias, ¿qué?) el guardapolvo que me atendió me quería cobrar multa porque, cito: “seguro me estás mintiendo”. Según él, “¿qué clase de concurso te manda medias de regalo?”.
A su favor, debo decir que también me parecería raro. En su contra, ¿para que carajo voy a inventar eso y pagar U$D 30 para traerme medias del extranjero?

Cuando recibí el sweater… ¿dije que me queda chico?, me queda chico… fue peor. El tipo se reía y me decía “El valor declarado de la prenda es U$D 14 y a vos te hacen pagar U$D 50 para recibirlo. Sí, funciona así esto”.
¿Así cómo?
¿Esa gente espera que uno diga “Oh, mirá vos” y se retire caminando lo más campante? ¡Yo no, señores! Yo le dije “¿sabés qué? estoy muy en desacuerdo con el servicio”, pagué y me fui. Todavía debe estar en shock el pibe.

Tener que ir a la aduana a buscar algo es como ir a McDonalds con un talón que dice “una hamburguesa gratis”.
Siempre y cuando tengas que esperar dos horas en la cola, y te den la hamburguesa solo si pagas el impuesto a la carne de lombriz (que, extrañamente, es el triple del valor original del combo) y te comes de arriba una cagada a pedos del vendedor porque comer carne es peligroso y encima traerla de afuera es un quilombo.

Esa es mi reflexión final.

No porque no tenga nada más para decir, pero tengo que bajarme del tren ya. Parece que consiguieron antorchas y tridentes. Mientras, la viejita está obligando al maquinista a mear en un tachito.

martes, 10 de noviembre de 2009

A Antonini no le pasaba… (parte 1)

Este tema se generó acá y acá. Y fue desglosado acá, pero pasaron más cosas que tuvieron que ver, así que decidí escribir un articulo sobre el mismo que espero disfruten.
Ahí va.


Quejarse de que las instituciones estatales son inoperantes y corruptas es caer en un lugar común, repetido y estereotipado. Casi como decir que los viejos son prejuiciosos, que el transporte público funciona mal o que la gente se comporta estúpidamente cuando está en grupo.

En este blog estamos en contra del discurso golpista, misántropo y anti-ancianidad, pero no así de divertirnos de las desgracias ajenas o, en este caso, propias… así que mientras mi tren queda varado en medio de la nada (haciéndome perder el presentismo), una señora mayor se queja de que seguro el maquinista está drogado y varios tipos empiezan a golpear la formación, mientras amenazan con prenderla fuego, me pongo a escribir esta pequeña anécdota.

Polzúnkov contra la Aduana

Ahhh, la aduana.
Estos sensatos trabajadores del comercio internacional, que piensan que porque uno tiene contacto con el extranjero ya gana en Euros.
Estos bogadores de la seguridad, que se quejan de que me llegan envíos “prohibidos y peligrosos” del exterior; cuando tengo la sospecha de que si compro 400 kilos de efedrina los tengo en la puerta de casa de 5 a 10 días hábiles.
De estos honestos laburantes, que te rebotan un CD pero te llenan el país de importaciones truchas, voy a hablarles.

Este año conocí mucha gente del exterior. En unas vacaciones en Mendoza, traduciendo una página Web, participando en un concurso literario y haciendo las veces de profesor de inglés y español.

(Nótese que no fui a hacer salto bungee desde la torre Eiffel, ni a recorrer Italia en Maserati, ni a Suiza a andar a cococho de Heidi… mis ingresos son más bien risibles).

Vuelvo al tema. Gracias a mi buena onda, generosidad (o más bien, la falta de habilidad de los extranjeros de captar mi mala onda y búsqueda de interés personal) y, por sobre todo, de mi deficiente y por lo tanto gracioso inglés, logré hacerme de amigos. Amigos que me mandaron, para mi cumpleaños, varios regalos a través del correo.

Y acá es donde se pone divertido. Para ustedes.

Estos son los peligrosísimos e ilegales regalos y el premio del concurso que recibí:
- Una remera de algodón.
- Un sweater.
- 3 libros.
- 10 pares de medias.

Y esto es lo que la aduana me hizo pagar para recibirlos, cagándose en la definición de la palabra “regalo”.

U$D: 92

(sigo la semana que viene)