martes, 17 de agosto de 2010

Historia de un cojo

Imaginen un pibe alto y súper flaco. Que le gusta leer, mirar televisión y no sale nunca. Pálido, casi transparente; ojeras verdes de monitor de PC y encorvado como un junco que vio algo copado en el piso. Ese era yo.

Un día me empezó a divertir jugar al futbol. Así que me empecé a juntar con mis amigos a patear una pelota. Como me pasé la vida sentado en una silla y esto no es Hollywood, no tenía ninguna habilidad aparente con la de cuero, por lo que me mandaron al arco. Pero si bien esto no es Hollywood, a veces el destino me sonríe, ¡y descubrí que atajaba bastante bien!
Después descubrí que cuando el destino me sonríe en realidad está tomando carrera para cagarse de risa.
Me rompí un menisco (no jugando la final del mundo y sacando una pelota sobre la línea… en un partido irrelevante mientras iba a sacar un lateral). Dolor, cirugía, dolor, rehabilitación, dolor, chau fútbol.

Por un período de tiempo no hice completamente nada. Solo iba a la facultad, a trabajar y a mi casa. Un tiempo después abandoné la facultad (supongo que para caminar menos aun) y todo mi ejercicio consistía en ir del punto A-casa al punto B-trabajo y viceversa a las 9 horas. Estoy seguro que seguí siendo igual de flaco porque el destino me sonríe (así que debo tener lombriz solitaria, o algo así).

Años después, mi hermano me dice de correr una carrera de 10 kilómetros.
Le dije que no inmediatamente. Lo único que me parecía más aburrido de correr una carrera de 10 kilómetros era correr una de 11. No le veía sentido a correr si no era para perseguir un colectivo con asientos vacíos y evitar así tener que ir parado usando las piernas.
Insistió: “¿No te acordás cuanto te gustaba hacer deporte?” Dos cosas se me vinieron a la cabeza: lo que me divertía jugar al futbol y lo que me dolió la rodilla.
Las puse en la balanza y viendo que la rodilla ya no me dolía (y que la mente humana tiene un doctorado en minimizar problemas del pasado) le dije que sí, que iba a correr.

Fue una muy buena experiencia y si bien fue la vez que más cerca estuve de morir, sentí ganas (extrañamente no asociadas al suicidio) de repetirla. Así que la repetí. La repetí. Y la repetí.

Me sorprendió no haberme dado cuenta antes cuanto iba a disfrutar este deporte: Entrenas solo. Corres solo. Al menos que seas de los muy rápidos (yo con una rodilla y media no aspiraba a eso) no competís contra nadie. Y no tenés que despatarrarte por el piso para evitar que una pelota entre en un arco porque sino tus compañeros te linchan con la mente.

Y el tiempo pasó, y me hice más rápido. Y empecé a correr con un entrenador para poder completar una maratón. No podía creer que estaba practicando un deporte –solitario- genial, a punto de encarar la prueba máxima de la disciplina y entrenando a conciencia, libre de dolores…

¡… el destino me sonreía!

Una guardia, dos traumatólogos, un ortopedista, tres kinesiólogos, dos juegos de radiografías, una resonancia magnética y un especialista de rodilla después… aun no se sabe lo que tengo.

6 comentarios:

Marie dijo...

mi historia de corredora es más o menos similar (sólo que mucho más lenta y q estoy entrenando pa la Media, no los 42k) así que esto que contás me resulta espeluznante, que no me pase que no me pase

Lola dijo...

actitud mental positiva! ya se va a solucionar!

Bichicome dijo...

Si no se sabe no es grave.
Si te hubieses hecho mierda los cruzados sale al toque (Te lo digo por experiencia propia) al igual que el otro menisco.

Gabriel Losa dijo...

Los cruzados y el menisco (que me queda) están joya... parece que tengo un pinzamiento heavy y una degeneración de cartílago.

r.- el corre ambulancias dijo...

no es por correr carreritas (sory, no me aguante) de desgraciados, pero:
hace unos añitos quien escribe decidio entrenar aikido en serio. pase de 3 practicas de 1h a la semana a 6 de 1 1/2h a la semana. dieta con nutricionista y 7 meses despues pesaba casi 20 kg menos y estaba hecho una fiera asesina
hasta que me estallo la poco amigable fibromialgia.
2 años casi sin moverme, sin poder subir una escalera, sin correr, tratando de que el dolor me deje dormir, tomando psicotropicos para soportar el estar despierto, etc, etc.
un tiempo despues, aca tamos, mas gordos pero de nuevo entrenando 3 veces a la semana 1 1/2 h

nada es tan grave como parece de entrada (al menos, nada que no te mate al instante)

eMe dijo...

Uh!

Al primer párrafo le faltan cosas y al último también, así que quedate con el comentario del Corre y listo ;)

Ya sabés.