martes, 17 de abril de 2007

El escrito mas ñoño (y doloroso de admitir) del mundo

Arranco con una pequeña explicación. Aburrida, pero sumamente útil para lo que descubrí:

En el estudio de la lógica preposicional, lo importante es probar la validez del razonamiento, y no necesariamente la verdad de los argumentos que lo componen. Si el razonamiento tiene validez lógica, los argumentos que condujeron a esa conclusión serán verdaderos; pero por más que los argumentos sean verdaderos, eso necesariamente no indica que el razonamiento sea valido.

Dicho de otra forma:
Si el razonamiento es lógicamente valido, necesariamente las premisas (argumentos) son verdaderas y, por lo tanto, la conclusión es verdadera. Para que el argumento no tenga validez debe probarse que en la reflexión existe al menos un caso posible en que las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa.

Ayer en clase estábamos viendo esquemas de razonamiento que, a primera vista, parecían absurdos, pero que, sin embargo, eran completamente validos (desde el punto de vista de la posibilidad lógica).

Uno de ellos era este:
Que se diría de la siguiente forma: “A, por lo tanto A”.
Y dando un ejemplo mas concreto: “Mi blog es aburrido y no lo lee nadie”. Si alguien pregunta: “¿Y por qué?”, yo lógicamente podría contestar: “Porque mi blog es aburrido y no lo lee nadie”.
Si bien uno sería un pésimo argumentador no estaría falto de lógica, ya que necesariamente mis dos premisas o son verdaderas o son falsas. No pueden ser una V y la otra F ya que las dos dicen lo mismo.
Entonces, si son verdaderas, listo; el razonamiento es valido. Y si son falsas no se esta cumpliendo el esquema de invalidez (premisas verdaderas, conclusión falsa) ya que todo es falso. Por lo tanto el razonamiento también es perfectamente valido.

En ese momento, se me vino a la cabeza una escena hartamente repetida en mi niñez, que siempre consideré (si bien no conocía los términos precisos en esos momentos) como “ilógica”. Y esa falta de lógica era el único consuelo que tenía en ese momento de frustración e impotencia. Era lo que me confirmaba que la razón estaba de mi parte, y que no se hacia lo que solicitaba solo por coerción de la figura de autoridad del momento la cual estaba terriblemente alejada de la verdad, la cual estaba en mi poder. Resultó que esto no era así, y que no solo no se hacía lo que pedía, ¡sino que no se hacia CON RAZON!

¿A que situación me refiero?
A la clásica.

YO: Pa, ¿podemos hacer tal o cual cosa?
MI VIEJO: No.
YO: ¿Y por qué no?
MI VIEJO: Porque no.

¡Maldito bastardo amparado en la validez!




(gracias, vuelvan pronto)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, yo creo que tu blog no es aburrido :P , es mas me encanta

Saludos!

Matías dijo...

Espectacular. Para mí está muy bueno. ¿studias filosofía?