martes, 20 de abril de 2010

¡Peor que hacerte los cuernitos!

En mi incansable afán por erradicar la maldad en el mundo (o “perder el tiempo con boludeces”, como le dicen mis amigos) he detectado un mal que muchos sospecharon pero nadie se animo a develar por miedo a las consecuencias.

LOS MOZOS SACAN MAL LAS FOTOS A PROPOSITO.

Uno se re-encuentra con sus amigos de la secundaria o lleva a cenar a su chica a un restaurant elegante y luego, para dejar las fotos olvidadas en la PC, facebookearlas o mostrárselas al resto de sus amigos en una aburrida reunión, probando el nivel de paciencia y diplomacia de los mismos, desea retratar el momento.
Ahí es donde el mozo se venga de nuestros pedidos confusos, de nuestra soberbia o de lo ratas que somos habitualmente al dejar propina.

¿Qué hace? Le corta la cabeza a alguno, deja afuera a otro, dice no entender la cámara y saca cualquier cosa… un repertorio de maldades que hacen que nuestra foto no solo sea poco interesante, sino además inentendiblemente pedorra (y no “inentendiblemente pedorra” a lo “soy estudiante de arte y saco una foto en blanco y negro de un gato en una ventana… inenteniblemente pedorra MAL).
Es más… algunos tienen el cinismo de decir “otra más, por si no salió” o “vos, el de la remera verde, acercate un poco más que no salís” y de esa forma quedan exonerados.

El mito de que te escupen la comida es justamente eso, un mito. Ningún mozo se arriesgaría a escupir un plato, a riesgo de ser despedido si el comensal detecta una cantidad de saliva inapropiada en su milanesa a caballo.
No, no… el mozo desea conservar su empleo (sino, no andaría con sutilezas salivales y directamente nos golpearía en la cara), por lo que recurrió a un artilugio sorprendente por su maldad y su fácil capacidad de hacer pasar por un error involuntario.

Y uno, que aun tiene miedo de que el mozo le gargajee los tallarines cuatro quesos, al ver que la foto salió horrible no le dice nada. El tipo se va entonces contento, sabiendo que lo que le dejaste de propina no le alcanza ni para el colectivo, pero que al menos todos se van a mofar de tu foto.
Algunos mozos, estos ya dominadores de la maldad más refinada, si la disposición de la comida es propicia, sacan la foto correctamente centrada e iluminada. Le echas un rápido vistazo y vez que todo está enmarcado a la perfección y te quedás feliz, para después llegar a tu casa y ver, lleno de bronca, que tenés un pedazo gigante de perejil entre los dientes.

3 comentarios:

eMe dijo...

Jajajajaaaa está muy bueno este análisis pero, vos le sacás fotos a tu chica en los restaurantes elegantes??? Y no te golpea???

Y otra cosa, esto no se solucionó con la aparición de las cámaras digitales??? En esas ves EN EL MOMENTO si te cortó la cabeza.

Y lo de la escupida, estás seguro que es un mito??? A mí me da un miedo!!!

=) Es todo amigos!

Ela dijo...

ja! me ha pasado
pero tmb me paso que un mozo marplatense re copado me saque una foto tan pero tan copada, ademas de una excelente atencion, que terminamos pidiendole a otro mozo que nos saque una foto con el primero jeje

Roger Borratint dijo...

El error, si es voluntario, ¿es error?

O sea que el error involuntario es una redundancia... igual que el erario público.

Es bueno que todos lo sepamos, más allá de que no tenga nada que ver con el post, el cual además es bastante viejo.

No tengo cámara de fotos, así que no puedo negar ni corroborar el análisis. Aunque me reí mucho con el mismo.

Salud.