El lado masoquista del corazón
Si a uno le preguntan “¿cómo te gustaría que sea el trato entre personas?”, creo que el 95% de la gente respondería “respetuoso y amable”.
El otro 5% estaría compuesto por masoquistas, depresivos, punks y fans de Mirtha Legrand que, como todos sospechamos, aman ser basureados.
Pero gracias a una investigación exhaustiva (consistente más que nada en leer encuestas de Facebook y ojear el diario que te regalan en Retiro), he llegado a dos conclusiones: a la conclusión no tan sorprendente de que la gente miente para no quedar mal y a la conclusión sorprendente de que a la gente, en realidad, le gusta que la forreen.
¿No me creen?
Hacen bien, pero miren este dato: los dos personajes de ficción más queridos de la televisión son el Doctor Gregory House y el Doctor Sheldon Cooper.
Esto arroja a la luz una verdad desgarradora:
A la gente le encantan las personas con doctorados… y además, la gente quiere y admira a dos tipos antisociales, mala gente, con pocos o nulos amigos… que básicamente viven para maltratar a su prójimo. También para revolucionar el campo de la física o salvar más vidas que la penicilina, ¡pero sobre todo maltratar a su prójimo! Cuanta más gente minimice Sheldon o más gente (moribunda) maltrate House, mejor la pasas enfrente de la tele.
Y no creo que sea solo porque es ficción. Al ver una película, no te ponés de parte del malo (al menos que el bueno sea detestable, como en Titanic), y sin embargo sabés que es ficción. No te divierte cuando Sofovich insulta a sus secretarias, por más que tengan igual C.I. que talle de zapatos. Tampoco pensás “bueno, mientras que sea temporada de caza, Bambi no tiene derecho de quejarse por el asesinato de… de su… su…” perdón, no puedo seguir…
El punto es: ¡nadie en su sano juicio hincha por los malos!
Lo que muchos argumentan es que, en realidad, disfrutan de esos personajes porque les gustaría SER como ellos. Tener una discusión con el jefe y poder bastardearlo como hace House con su irrealmente hot jefa o doblegarlo con una lógica aplastante, como haría Sheldon.
Contrariamente, en mi opinión, bajo esa capa de admiración se esconde un deseo irrefrenable de ser maltratado. De llegar a casa re caliente porque el jefe lo cagó a pedos y, sin embargo, disfrutar como esclavo sexual de los maltratos propinados por los doctores de la tele, con la certeza de que, esta vez, el maltrato no les va a costar el trabajo, nadie los mira ni los juzga y de tener la cuasi-seguridad de que no están locos; después de todo es ficción y es divertido, “¿por qué no me voy a reír cuando alguien es forreado?… ¡si es divertido!”.
Al final, aprendí a interactuar con el prójimo, a ser correcto, diplomático, a bailar, a mantener la vista a la altura de los ojos… ¡cuando lo único que tenía que hacer, era ser el mala onda que siempre llevé adentro!
El otro 5% estaría compuesto por masoquistas, depresivos, punks y fans de Mirtha Legrand que, como todos sospechamos, aman ser basureados.
Pero gracias a una investigación exhaustiva (consistente más que nada en leer encuestas de Facebook y ojear el diario que te regalan en Retiro), he llegado a dos conclusiones: a la conclusión no tan sorprendente de que la gente miente para no quedar mal y a la conclusión sorprendente de que a la gente, en realidad, le gusta que la forreen.
¿No me creen?
Hacen bien, pero miren este dato: los dos personajes de ficción más queridos de la televisión son el Doctor Gregory House y el Doctor Sheldon Cooper.
Esto arroja a la luz una verdad desgarradora:
A la gente le encantan las personas con doctorados… y además, la gente quiere y admira a dos tipos antisociales, mala gente, con pocos o nulos amigos… que básicamente viven para maltratar a su prójimo. También para revolucionar el campo de la física o salvar más vidas que la penicilina, ¡pero sobre todo maltratar a su prójimo! Cuanta más gente minimice Sheldon o más gente (moribunda) maltrate House, mejor la pasas enfrente de la tele.
Y no creo que sea solo porque es ficción. Al ver una película, no te ponés de parte del malo (al menos que el bueno sea detestable, como en Titanic), y sin embargo sabés que es ficción. No te divierte cuando Sofovich insulta a sus secretarias, por más que tengan igual C.I. que talle de zapatos. Tampoco pensás “bueno, mientras que sea temporada de caza, Bambi no tiene derecho de quejarse por el asesinato de… de su… su…” perdón, no puedo seguir…
El punto es: ¡nadie en su sano juicio hincha por los malos!
Lo que muchos argumentan es que, en realidad, disfrutan de esos personajes porque les gustaría SER como ellos. Tener una discusión con el jefe y poder bastardearlo como hace House con su irrealmente hot jefa o doblegarlo con una lógica aplastante, como haría Sheldon.
Contrariamente, en mi opinión, bajo esa capa de admiración se esconde un deseo irrefrenable de ser maltratado. De llegar a casa re caliente porque el jefe lo cagó a pedos y, sin embargo, disfrutar como esclavo sexual de los maltratos propinados por los doctores de la tele, con la certeza de que, esta vez, el maltrato no les va a costar el trabajo, nadie los mira ni los juzga y de tener la cuasi-seguridad de que no están locos; después de todo es ficción y es divertido, “¿por qué no me voy a reír cuando alguien es forreado?… ¡si es divertido!”.
Al final, aprendí a interactuar con el prójimo, a ser correcto, diplomático, a bailar, a mantener la vista a la altura de los ojos… ¡cuando lo único que tenía que hacer, era ser el mala onda que siempre llevé adentro!

8 comentarios:
No no no... momentito! No te lo voy a permitirrrrr (Zulma Loca Lobato dixit)
En lo personal, lo que me gusta de House y por lo que elegiría que él me atendiera, es porque no usa ninguna metáfora y, además, te dice todo y uno SIEMPRE desconfía de los médicos (todo el mundo miente!!! =)
Qué podría cuidar el modo? ok, cierto, pero para maleducados están también el chino del super y el colectivero que amaga con atropellarte.
Yo prefiero un médico como House, que me dispare a la yugular, y no un pelotudo de guardapolvo dudosamente blanco, camasoleado y con uñas con barníz que me diga "a ver mami, dónde te duele?"
En cuanto a Sheldon... qué te puedo decir... es como el nene y Chirola, VA CON TODO!!!
Casi podría decirte que está al mismo nivel que las gallinas: SON GROSOS DE VERDÁT!!!
Aguante Dr House!
Tenes toda la razon.
Aguanten los maltratadores!
A mí me encantaría tener un jefe como House y un novio como Sheldon. Estoy enferma, no?
Un poquito...
Seria que el ser humano piensa como las mujeres...les gustan los buenos, pero siempre terminan con el que las forrea y eso les gusta?
Yo creo que el forro mala onda le gusta a la gente porque el común piensa que así se crea el equilibrio...
su vanidad no les permite ver que son tan crueles como el villano/mala onda en cuestión, entonces, el yin busca su yan y admiran al malo... para sentirse buenos e irse a la cama pensando que son víctimas y viviendo felices en su mentira...
quién nunca dijo "qué mala persona!" criticando una actitid, que también hemos tenido?
le puse todo el esmero.
Dentro del 5% de masoquistas te olvidaste de mencionar a los invitados de los programas de Chiche Gelblung
Mirá... me abriste el cerebro. Me alegro de no pertenecer al 5%, ya que House nunca me llamó y si bien amo the big bang theory DETESTO a Sheldon con toda mi alma porque me remite a una persona que conozco en la realidad.
Pero descubrí la razón de por qué mi novio le cae bien a todo el mundo aún cagandome a trompadas todo el tiempo... No bueno, eso es mentira :P, pero suele ser bardero y la gente no lo deja de querer. Qué horror.
Pd: Por cierto, muy lindo el blog... lo sigo recorriendo.
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