Votando los votos…
Un día como hoy, si las estadísticas y mi matemática del secundario no fallan, más de la mitad de las personas están disconformes con el resultado de las elecciones de ayer ya que fallaron en elegir un gobernante de su preferencia. Un día como hoy, más de la mitad de los habitantes del país camina mirando para arriba a ver de qué árbol lo van a cagar. Un día como hoy, las cosas siguen caldeadas. Llegado a esa conclusión me pregunté “¿da para escribir sobre la elecciones?”
Cuando frené para responderme vi que ya estaba hablando de las mismas. Y como me da fiaca buscar otro tema de que hablar, la sigo.
Fui a votar después de comer. Tal vez no fue la mejor idea, ya que dos platos de locro y tres vasos de vino no son buena compañía. Llegué todo pesado, agarrándome el estomago y me formé en la fila.
Miraba para todos lados, intentando reconocer tras los múltiples barbijos a don Jackson que, tal vez emulando a Elvis, fingió su muerte y se vino , sabe Tutatis por qué, a vivir al sur del continente. Pero no, solo viejitos y presidentes de mesa paranoicos.
Ahora claro, ¿qué corno iba a hacer don Jackson en una escuela en Santos Lugares, donde todos son mayores de 18 años, y él ni siquiera es argentino, no? Pero buen, yo por si acaso miraba.
Voté, pegué mi sobre con Voligoma (supongo que algo de paranoico debo tener también) y me volví rápido a casa a tomar un café y a ver una película. No quería saber nada con los adivinos de la tele que en cuanto se abre la primera mesa ya tienen los resultados tentativos de las elecciones.
Pero, a eso de las 9 no pude aguantar y eché un vistazo.
Mirando la cobertura llegué a una conclusión…. rara. Y digo rara para no decir jocosa. Y diría jocosa para no decir más triste que la mierda: Los analistas y licenciados en ciencias políticas me hacen acordar un poco a los periodistas deportivos.
Ambos grupos están mejor preparados educativamente que la gente que “estudian” (por nombrar un caso al azar, el intendente del partido donde vivo se hace llamar “doctor”, pero si le pedís el analítico de la secundaria comés las comidas de la siguiente semana “a la minipimer”), pero sin embargo son desconocidos en comparación, ganan mucho menos, son menos exitosos y su vida consiste en ver que pavada va a hacer el sujeto de análisis próximamente.
Tal vez queden relegados ya que los sujetos de estudio nacieron con una habilidad nata que los destaca sobre los otros, mientras que en el caso de los analistas políticos y los periodistas deportivos tuvieron que estudiar y prepararse arduamente unos y estudiar y hablar pavadas los otros (ustedes decidan cuál es cuál). Como decía, los periodistas y analistas debieron prepararse, mientras que los futbolistas poseen una capacidad sobre la media para manejar un balón de fútbol y los políticos para… ¿en el caso de los políticos, qué? Diganmé ustedes, yo recalenté el locro a la noche y si me quedo sentado en la PC, va a ocurrir una desgracia.

5 comentarios:
la conclusion es tristisima...
Y NI TE DIGO CUANDO COMPARAS EL NIVEL DE LOS CANDIDATOS.
Buena reflexion... pero si, mejor comete el locro mirando alguna peli ;)
epa che.. no te metas con la profesion que esta todo mal eh..
Mhm...veo que con ese locro elegiste tu propia desgracia!
Jajajaja me hiciste reír mucho, muy buena reflexión...
Publicar un comentario